Piden a la Xunta apoyo pedagógico para un estudiante discapacitado

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El Ideal Gallego-2011-05-19-017-03b40653h.h. > a Coruña
  María Teresa Veiro es la madre de un alumno de once años que sufre un Trastorno Generalizado del Desarrollo (T.G.D.), una perturbación de las habilidades para la interacción social, la comunicación o de comportamientos. Desde el año 2004, cuando su hijo solo contaba con cuatro años, solicitó un apoyo especial a la Xunta dentro del aula para que pudiera avanzar al mismo ritmo que el resto de sus compañeros. Siete años después de la primera reclamación y tras dialogar con distintas conselleiras y responsables de Educación todavía no ha obtenido el apoyo que, según los orientadores del propio colegio, el Hogar de Santa Margarita, necesita su vástago. Incluso, los padres del colegio llegaron a redactar un documento en el que exigían que los dirigentes autonómicos pusieran a disposición del pequeño un pedagogo que se encargase, por lo menos durante unas pocas horas al día, de garantizar el progreso del alumno. Para ello recogieron más de 500 firmas que registraron, junto a otros documentos, en el ente gallego.
Veiro asegura que su hijo es totalmente autónomo y que el verdadero apoyo lo necesita en el interior del aula. “Mi hijo no necesita que nadie lo acompañe al servicio ni que le dé de comer, pero es fundamental para su desarrollo formativo un apoyo pedagógico en su clase, ya que el profesor no se puede, lógicamente, de reparar en cada uno de los 25 alumnos que tiene a su cargo”, sentencia.

Promesas > La progenitora exige que los responsables educativos se comprometan por escrito a ofrecer este servicio complementario para su hijo. “No quiero que me pasen más la mano por la espalda, quiero soluciones y que se comprometan por escrito”, indica. Asimismo, recuerda que hace años contrató a un abogado para que se hiciera cargo de la demanda educativa y solo consiguió “un viaje para el pequeño”.
Señala que es consciente de los escasos recursos económicos con lo que cuenta la administración autonómica, pero explica que en 2005 no había crisis económica y tampoco le proporcionaron este apoyo.
“Mi hijo cada es vez es más grande y por tanto cada vez es más grande su retraso”, advierte. Por el momento no valora un cambio de centro porque, según explica, “sería trasladar el mismo problema a otro centro formativo de la ciudad”.

Piden a la Xunta apoyo pedagógico para un estudiante discapacitado