El parking disuasorio de Lonzas sigue vacío mientras el del Pavo Real se llena a diario

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Incluso las mejores intenciones pueden chocar con la realidad. Por ejemplo en el caso del parking disuasorio de Lonzas, junto a la entrada a O Birloque desde la rotonda de Salvador de Madariaga, que se inauguró el 22 de octubre, la realidad es que nadie quiere aparcar el coche tan lejos del centro. La Consellería de Infraestruturas invirtió 566.000 euros en construir 176 plazas gratuitas, pero solo lo usan a diario uno o dos turismos. 
Unos días después de su inauguración, se instaló una parada de bus para que los usuarios del parking pudieran desplazarse al centro de la ciudad. Pero en la línea 5, que pasa cada quince minutos por la marquesina, no han notado un incremento de usuarios. Nadie parece dispuesto a abandonar el coche tan lejos del centro de la ciudad ya sea para subirse al bus o caminar superando el obstáculo de la avenida de San Cristóbal. 
Sin embargo, durante la inauguración, la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, elogió su ubicación, porque consideraba que le otorga una buena conexión con la red viaria de accesos a la ciudad y también con la estación de tren de San Cristóbal a la que se llega atravesando Lonzas. Vázquez lo veía como el lugar ideal para el intercambio entre transporte particular y público y favorecer la práctica de compartir del automóvil. Casi tres meses después, los hechos no le dan la razón. 

ALTERNATIVA
“Nadie quiere aparcar aquí porque está demasiado lejos, y los coruñeses no están acostumbrados a caminar tanto para llegar  a su destino”, comenta un conductor. Además de la línea 5, hay otras, como la 12, que pasan cerca y que pueden prestar servicio a los usuarios, que no tienen que esperar quince minutos para viajar en bus, pero hay quienes opinan que la localización disuade a muchos de escoger este parking. En cambio, la necesidad ha hecho que los coches colonicen otra zona en el Pavo Real. 
“Este si es un parking disuasorio que funciona”, comenta un busero. Este terreno, situado justo en una de las esquinas de la rotonda que da acceso al a Tercera Ronda, es utilizado a diario por los conductores que vienen a la ciudad. Ayer mismo, cerca de 30 vehículos se encontraban en ella. Desde allí es posible llegar caminando a la plaza de Pontevedra en diez minutos. 
Por supuesto, no es un verdadero parking disuasorio, sino simplemente un terreno privado sin vallar que comunica a través de un camino asfaltado con San Pedro de Visma. Los coches aparcan como pueden sobre los charcos y el barro que han dejado las lluvias, y no tiene su propia marquesina. Pero disfruta de una mejor localización que el estacionamiento de Lonzas.

El parking disuasorio de Lonzas sigue vacío mientras el del Pavo Real se llena a diario