El cierre de los locales nocturnos más polémicos devuelve la calma al Orzán

Los soportales del Paseo Marítimo albergaban algunos de los locales contra los que los vecinos habían protestado en numerosas ocasiones | pedro puig
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El Orzán sigue siendo el epicentro de la movida nocturna en A Coruña, pero ya no genera tantos terremotos. Parece que los días en que las molestias provocadas por los continuos ruidos suscitaban las protestas de los vecinos son cosa del pasado. La presidenta de la asociación del barrio, Aure López, asegura que los residentes están viviendo uno de los veranos más tranquilos de los últimos años, sin apenas incidentes. Ella lo achaca al cierre por infracción de las ordenanzas municipales de unos pocos locales “problemáticos” por el ruido y las peleas que se daban entre su clientela.
Fuentes municipales reconocen que fue necesario ejercer una gran presión, que se tradujo en multas por valor de varios miles de euros. Uno de los más criticados, recibió a principios de año una orden municipal de cierre durante dos años y la imposición de sendas multas que sumaban 110.000 euros por sobrepasar el nivel de ruido en dos ocasiones. Su propietaria regenta otro local ahora en la calle del Tren.
Pero incluso en ese caso, fuentes de la Policía Local consideran que no están provocando las molestias que causaban en el Orzán. “Han aprendido, y ahora van más comedidos”, señalaron estas mimas fuentes que añadieron que se trata de un trabajo continuo, “porque siempre surge alguno”.
También a comienzos de año, Estudio 54 fue sancionado con 50.000 euros. El local de la calle del Socorro había acumulado varias infracciones a las ordenanzas y a la ley de emprendimiento (que también regula el horario). En dos ocasiones la Policía Local detectó alto exceso de aforo, una infracción muy grave.
La mayoría de las multas se imponen por exceso de aforo, ruidos, o por sobrepasar el horario autorizado de apertura al público. El año pasado se tramitaron 37 procedimientos por esta última causa., una cifra muy semejante a la de 2016 (33) y prácticamente la mitad que las de 2015 y 2014. En cambio, si se incrementó el control de locales de ocio nocturno en su conjunto hasta realizar 186 actuaciones, más del doble que en 2015.
También se hicieron 320 mediciones de ruido, una de las principales quejas de los vecinos, pero hay que señalar que solo 92 se hicieron en locales considerados como de ocio nocturno. El resto se realizaron en viviendas.

Efecto acumulativo
Pero los agentes hacen hincapié en el efecto acumulativo de las denuncias. Además, muchas de las sanciones que se imponían en años anteriores no llegaban a tramitarse porque pasaban por Urbanismo, el área más sobrecargada de trabajo. El Ayuntamiento solucionó el problema decidiendo que los trámites los realicen los propios agentes municipales.
El resultado salta a la vista. “No es que todo vaya bien, pero no es lo de antes”, reconoce López. Algún local sigue dando problemas, pero la mayor parte se atiene a las ordenanzas. Pero la presidente de los vecinos espera que el Ayuntamiento tome medidas para revitalizar la zona porque tantos locales cerrados causan un daño colateral. “Está todo más tristón”, confiesa la portavoz vecinal. l

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