El cerco gallego se queja del reparto de cuotas tirando cajas de anchoa

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Representantes del sector del cerco en Galicia volvieron a protagonizar ayer una nueva acción de protesta por el reparto de las cuotas de pesca de anchoa para esta flota que ha incluido, a modo de efecto simbólico, la estampa de cajas de este pescado azul arrojadas por los marineros al suelo.
En el muelle de la localidad costera de Portosín, tanto el alcalde del ayuntamiento de Porto do Son al que pertenece este pueblo, Luis Oujo (PP), como el presidente de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), Juan José Blanco Agraso, coincidieron en que “hay mucho producto que pasa por aquí” y no se está aprovechando, con lo que las pérdidas de esta pesquería corta, que deja normalmente elevadas cantidades de dinero al colectivo, son millonarias.
El mensaje fue igual que el expresado en la protesta que se registró en Vigo el pasado día 13 del mes en curso, puesto que todas estas movilizaciones están motivadas por un reparto que se considera “injusto, dañino y perjudicial”.
En concreto, el reparto de la zona IXa, que comprende desde el sur de Finisterre hasta el peñón de Gibraltar, fue del 98,86% para los cerqueros andaluces, siendo el 1,14% lo reservado para la comunidad gallega, donde la anchoa es una especie fundamental para la viabilidad económica, explicó a la prensa Juan José Blanco.

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Este dirigente indicó que por lógica no van “en contra” de andaluces, ni de cántabros ni de vascos, pero sí señaló que un marinero gallego tiene derecho a poder desempeñar esta actividad profesional en igualdad de condiciones y sin discriminaciones como la presente, la cual suma a otros “agravios” sufridos con anterioridad, así como a una presión inspectora “desmesurada” y al “gravísimo problema” de las escasas cuotas asignadas igualmente a la flota gallega en otras especies, tales como el jurel y la caballa.
Después de exponer la situación, el regidor sonense y el líder de la Acerga insistieron en su defensa de un reparto justo de la cuota de la anchoa por todos los medios que estén a su alcance y Luis Oujo manifestó que “estamos hablando de un pilar fundamental para la economía de esta zona”, de manera que se mediará ante el Gobierno y la Xunta, de la que indicó que está volcada con esta reivindicación, para que se encuentre remedio al problema.
“Justicia” fue la petición del presidente de los armadores del cerco, quien subrayó que son muchas las familias que viven de manera directa o indirecta de la pesca de anchoa y que “tienen que comer”.
Para reforzar este mensaje, dos pescadores, Miguel Martínez e Isaac Gaciño, destacaron que el panorama que se ha creado es “irrisorio” y que se sienten “totalmente maltratados” porque cuando es posible pescar, quedan imposibilitados para hacerlo por este reparto, sabiendo que la especie campa por estas aguas, y después “vendrán los temporales y estaremos amarrados... Es totalmente injusto”, remarcaron.

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