El túnel de O Parrote y de La Marina resisten la prueba de la alerta

El túnel de O Parrote resistió la lluvia torrencial sin sufrir inundaciones patricia g. fraga
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Mientras ahí arriba, en la superficie, diluviaba, el túnel de O Parrote permanecía seco y su prolongación por La Marina, también. A solo unos metros, en el parking de Los Cantones, las bombas de achique trabajaban a destajo. Incluso el sótano del Mango de la calle Real estaba inundado, pero los operarios que estaban trabajando en el túnel de O Parrote no tenían que chapotear en el agua, como tuvieron que hacer los coruñeses. La tubería de pluviales que el Ayuntamiento señala como uno de los principales defectos del túnel, soportó la prueba de la alerta naranja.
El concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, concretó ayer un poco más sobre el problema en cuestión al señalar que la tubería presentaba “falta de estabilidad” y señaló que el túnel no presenta un estado tan perfecto como señala la Autoridad Portuaria, que apremia al Ayuntamiento para que lo recepcione y lo abra al tráfico: “De novo, a realidade é a que é. Se non houbera as deficiencias que advertimos, non creo que ninguén estivese aí traballando”.
Varela volvió a insistir en la postura que ha mantenido desde un principio el Gobierno local: esperarán todo lo que sea necesario para recibir unas obras en perfecto estado. “Falei onte co técnico municipal e a realidad é teimuda: están arreglando as deficiencias. Pouco máis hay que decir pero non creo que tarden moito en facelo”, comentó. Y recordó que en el túnel de La Marina se tuvo que cortar un carril para llevar a cabo las reformas pertinentes, algo que sería imposible en el túnel de O Parrote, mucho más estrecho, y de un solo carril por sentido.

superficie
Ya en la superficie, el pavimento de La Marina sigue marcado por los conos que obligan desviar el tráfico para que no ruede por encima de las baldosas que se han levantado por efecto de los 14.000 vehículos que pasan diariamente por encima y que en un principio, deberían circular por el túnel de O Parrote. Pero Varela asegura que abrir el vial subterráneo no habría sido una solución: “A intensidade de tráfico o único que fixo é agravar o problema, porque a superficie tiña que estar preparada para soportar o peso. Se houbese estirado un pouco máis. Dous, tres meses ou seis meses, polo que tería unha vida útil dun ano”. 
Para el concejal de Urbanismo, el problema real es que el pavimento no era el adecuado, porque desde un principio se pensó que circulara por la superficie el tráfico más pesado, como los autobuses. “O arquitecto que o diseñou xa dixo que isto ía ocurrer. E haberá que levantar o pavimento todo, incluso o que está ben”. 
 En el lado positivo, las obras no tendrán que pagarlas los ciudadanos, precisamente porque el Ayuntamiento no las ha recepcionado todavía, lo que quiere decir que son responsabilidad de la Autoridad Portuaria. “Nese sentido, temos a tixola polo mango”, aseguró el concejal, tratando de enviar un mensaje tranquilizador a la ciudadanía que “no ten por qué pagar o pato” por lo que considera unas obras mal ejecutadas. 
Y una vez están finalizadas, la intención del Ayuntamiento es acometer una reforma para “humanizar” La Marina, de manera que los trabajos continuarán durante mucho tiempo.

El túnel de O Parrote y de La Marina resisten la prueba de la alerta