Reportaje | Dos trompistas y una pieza para repartir matices

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Cuando su tío le animó a que escogiera la trompa, Nicolás Gómez poco o nada sabía de este instrumento. Mañana, se estrenará como solista de la OSG en el concierto que dará en el Palacio de la Ópera junto a la trompa principal, el estadounidense David Bushnell. Lleva casi tres años tocando y no puede estar más contento porque antes estudió aquí.
Por eso, cuando le confirmaron en 2015 que estaban interesados en que ocupase silla en el escenario, no dudó en hacer las maletas y venirse de Estocolmo. Empezó en enero de 2016 y desde entonces sigue afilando sus dotes para con un elemento fijo en la orquesta que funciona como “pegamento”. Une secciones de cuerda con madera y es muy polivalente, “ten moitos matices tanto graves como agudos”.

El músico explica que hace algo más que homogeneizarlo todo: “Desde o barroco tardío hai trompa na orquestra”. Era el único de metal que salía de titular porque después estaba el sacabuche, pero se le daba un papel más de solista. Para la ocasión, se unirá a otra trompa, la de David, para interpretar “Concierto para dos trompas, en mi bemol”, que se adjudicó en un primero momento a Haydn y más tarde a Rosetti: “Hai uns anos que se demostrou con estudos que era del”.
Para Nicolás, “é clasicismo puro, moi fácil de escoitar, pero con virtuosismo” y donde la trompa no solo es armónica. También llena el escenario. El joven de 27 años agradece el consejo de su tío. Ese fue solo el principio porque los instrumentos se trabajan “collas o que collas, se queres dedicarte a isto valo conseguir traballando”. A su lado, David Bushnell augura un buen concierto: “Pensamos que hacer un dúo iba a ser divertido, además de poco frecuente”.

En su caso, milita en la OSG desde 1996 cuando llegó de la orquesta de Castilla y León en calidad de invitado. Un año más tarde ya lo ficharon definitivamente. En una casa con vistas al monte Xalo, el intérprete dice que desconecta mejor y se concentra para estudiar porque la vida de un músico es un continuo aprendizaje. Alaba la evolución hacia arriba de la Sinfónica con la formación de una cantera sólida y las giras, que son experiencias que sumar. Solo ve necesaria la reforma de la concha del Palacio de la Ópera para que la formación suene mejor. Mañana, además de Rosetti, la OSG tiene preparado “Common tones in a Simple Time”, de John Adams, en un directo donde la batuta se llamará Roberto Spano.

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