Montmeló pone a prueba la rebelión de Max Verstappen

La pasada semana Verstappen puso fin al pleno de victorias de los Mercedes en lo que va de Mundial | Xavi Bonilla
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El 22 de marzo de 1992, el alemán Michael Schumacher se fotografió por primera vez en el podio de una carrera de F1. Corría para Benetton y, vestido de amarillo, emergió sonriente junto a Nigel Mansell y Ricardo Patrese en un GP disputado en México. En los siguientes 20 años volvió a saborear el champán en otros 154. Salió victorioso en 91 de ellos. Festejó también siete títulos.

Su retahíla de méritos se sospechaba inigualable hasta la irrupción de Lewis Hamilton, quien llega a Montmeló encabezando la clasificación del Mundial en busca de su séptimo entorchado. El piloto inglés, a quien la historia recordará igualmente como legendario, viene de equipararse con Schumacher en cuanto a número de podios. El 155º, logrado el pasado domingo en Silverstone, bien podría haber merecido una celebración con honores; pero en su lugar terció el murmullo en su box.

Insatisfacción
Las ruedas quebradas por las ampollas justificaron el runrún en Mercedes, insatisfecha con el segundo puesto de Hamilton y el tercero de Valtteri Bottas. Les sorprendió Max Verstappen (Red Bull).

“Ellos no han tenido problemas con los neumáticos y nosotros no esperábamos tener un desgaste tan extremo”, se reprochó el líder del campeonato, tan exigente como inconformista pese a aventajar en 30 puntos a su perseguidor en la clasificación general.

En la última quincena las gomas están cuestionando la dominancia de las ‘flechas plateadas’. Esta pequeña fisura en Mercedes es oxígeno para Red Bull. En el reciente GP del 70 Aniversario, la estrategia y el buen hacer de Verstappen permitió al equipo de la bebida energética cambiar el guion.

El calendario de este extraño Mundial sigue indefinido, pendiente de la evolución del coronavirus en el mundo y en su propia burbuja. De ello puede dar cuenta Sergio Pérez (Racing Point), quien pasó las dos últimas carreras en aislamiento tras su positivo. ‘Checo’ siguió desde la distancia el desempeño con su coche del alemán Nico Hülkenberg, pero el test que pasó ayer dio por fin negativo y en Barcelona volverá a ponerse al volante.

Dudas
La carrera está programada a 66 vueltas sobre un trazado de 4,655 kilómetros, en el que Mercedes tratará de despejar sus dudas ante la pujanza de Red Bull, mientras que la rezagada Ferrari apostará por montar un nuevo chasis en el monoplaza de Sebastian Vettel. Renault, Racing Point y McLaren están llamados a animar la zona media.

Ahí espera moverse Carlos Sainz, si las circunstancias se lo permiten. En las dos últimas semanas en Silverstone se topó con un pinchazo cuando rodaba cuarto y con un error de los mecánicos cuando tenía en sus manos los puntos.

El madrileño competirá por sexta vez en Montmeló, donde en 2016 consiguió un sexto puesto que probablemente ahora daría por bueno. Esta temporada su mejor resultado es el quinto en el Gran Premio inaugural, el de Austria, seguido por la novena posición en Estiria y en Hungría. En Silverstone, por dos veces, fue decimotercero.

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