Los empresarios temen que la alta velocidad gallega sufra un aplazamiento o sea suprimida

el presidente de los empresarios gallegos, antonio fontenla efe
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Los empresarios ourensanos mostraron ayer su temor a que el AVE entre Madrid y Galicia “pueda sufrir aplazamiento en su ejecución o una supresión”. Así lo indicó ayer el presidente de la Confederación de Empresarios de Ourense (CEO), Francisco Rodríguez, quien resaltó en rueda de prensa su preocupación por “la falta de información oficial y clara sobre el último tramo pendiente”, el que se ubica en la provincia ourensana.

Aluden a la necesidad de unir en menos de tres horas A Coruña
y Vigo con Madrid

Rodríguez indicó que desde la CEO reivindican que el AVE en Ourense tenga idénticas prestaciones que el resto de líneas del Estado, y defendieron el trazado por fuera de la ciudad del último tramo que une Taboadela con la capital y el soterramiento para la integración en la ciudad.

Además, tanto la CEO como la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) mostraron su preocupación por los retrasos en la realización de la variante exterior ourensana.

 

Conectar la comunidad

Rodríguez insistió en que “utilizar el trazado convencional” ya existente y descartar la variante externa “equivaldría a frenar la conectividad de Galicia con el resto de España y Europa”. Además mostró la inquietud del colectivo empresarial en el sentido de que “el ahorro de costes incida gravemente en la calidad del servicio”.

Por su parte, el presidente de la CEG, Antonio Fontenla, calificó de prioridad para los empresarios gallegos la ejecución de la línea de alta velocidad entre Galicia y la Meseta.

Asimismo, mostró, al igual que Rodríguez, su “inquietud” por la posible modificación de la variante prevista para la entrada en Ourense.

Constató que el aprovechamiento de la línea actual, no preparada para la alta velocidad, no solo perjudicaría a la ciudad de Ourense sino a todos los destinos previstos del AVE a Galicia, al aumentar los tiempos de viaje.

Fontenla aludió, por último, a la necesidad de conseguir un trayecto inferior a las tres horas entre Vigo o A Coruña con Madrid, ya que, de no ser así, “muchas personas optarían por otros medios frente al AVE, un proyecto que necesita de un volumen importante de pasajeros para garantizar su viabilidad”.

Tanto Rodríguez como Fontenla coincidieron en que el momento económico no es el más propicio, pero hicieron un llamamiento a la Administración central para que no ceje en el compromiso manifestado con el AVE gallego.

 

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