Denuncian una ola de robos de ropa de los tendederos de O Castrillón

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Algunos testigos lo describen como un hombre joven, alto, vestido con cazadora y capucha negra. Una de las vecinas de la calle de José María Hernán Saez, alarmada al descubrir que alguien se había llevado casi toda su ropa en la madrugada del domingo pasado, descubrió al contar su historia, que no era más que una entre tantas. 

Según parece, este joven emplea los contenedores para sus robos, situándolos debajo de los tendales para luego subirse a ellos y poder enganchar la ropa. “Se llevó todo menos las bragas y los calzoncillos”, explicó la víctima, que añadió que algunas prendas eran fácilmente reconocibles, como la sudadera de su hijo, con el nombre del Silva S.D. y el número 23 u otra con la leyenda “I love yo mucho”. 
Hasta en pisos altos 

Aunque los tendales situados en el primer piso son los más vulnerables a estos robos, aseguran que también ha desaparecido ropa tendida a cinco pisos de altura. Creen que fue posible gracias a que las escaleras del edificio en cuestión tienen ventanas. El ladrón las habría abierto y, desde allí, con su gancho extensible, habría alcanzado el tendedero de la vivienda. “Una vecina lo vio cruzando la calle Oleoducto, la misma noche en que me robaron, y llevando una mochila Yo me dije: ‘Ahí va mi ropa’”, comenta una afectada, que ha llegado a pegar carteles en las paredes advirtiendo del robo.
La mayor parte de las sustracciones no se han reportado a la Policía, quizá porque no se trata de prendas de valor, o porque consideran que la mayor parte sería difícil de localizar. En otros casos, sí se ha denunciado. 

Inseguridad 
Algunos vecinos acusan cierta sensación de inseguridad en el barrio, que fue el escenario de una muerte violenta el mes pasado, cuando apareció el cadáver acuchillado de un hombre colombiano por un supuesto ajuste de cuentas por drogas. Sin embargo, ya hace tiempo que algunos critican la falta de respuesta policial ante el menudeo de drogas o la actividad que registran las casas abandonadas que se encuentran en el centro del barrio.


Estas casas ruinosas se localizan en la confluencia de la avenida de Casanova de Eirís y la calle de Antonio Ríos, y los vecinos aseguran que es un refugio de toxicómanos. En el barrio llevan más de diez años exigiendo  la demolición, sin que por ahora hayan conseguido que se adopten las medidas deseadas

Denuncian una ola de robos de ropa de los tendederos de O Castrillón