Ramón Villares rechaza el veto a la “importante” figura de Filgueira Valverde

GRA029. SANTIAGO DE COMPOSTELA, 16/05/2015.- El presidente del Consello da Cultura Galega (CCG), Ramón Villares, anima a estudiar la "importante" figura de Xosé Filgueira Valverde, homenajeado en las Letras Galegas 2015, y rechaza el "veto"
|

El presidente del Consello da Cultura Galega (CCG), Ramón Villares, anima a estudiar la “importante” figura de Xosé Filgueira Valverde, homenajeado en las Letras Galegas 2015, y rechaza el “veto” por parte de quienes consideran el franquismo un “paréntesis” en la Historia de Galicia.
Así, el sucesor del propio Filgueira al frente del CCG, subraya que la figura intelectual del pontevedrés “no admite duda alguna” en sus facetas como polígrafo, investigador “muy sólido” y hombre de instituciones culturales, para las que parecía predestinado, no solo por la familia, sino también por el “entorno”.
Estaban personalidades como Losada Diéguez, Sánchez Cantón, Castelao, Iglesias Vilarelle, “es decir, fue producto (Filgueira) de un contexto cultural y de la emergencia del galleguismo como un modo de pensar, distintamente, Galicia”, señala el historiador Villares.
Al explicar la amplitud de la obra de Filgueira Valverde, apunta Villares que “quizás éste fue polígrafo en exceso” y resalta que “escribió sobre casi todo”, pero lo hizo “con bastante erudición y con bastante pertinencia, es decir, que “Filgueira es de fiar”.
Como pinceladas sobre su producción, tras citar “Os nenos”, una obra “sorprendente”, y la de teatro para niños “Agromar”, Villares señala a Filgueira como “referente de la filología románica” por sus estudios sobre la lírica medieval, y sus contactos con las culturas portuguesa, catalana, francesa y, “naturalmente”, la española en lengua castellana.
Ramón Villares subraya también el papel de Filgueira Valverde en la creación de instituciones, en cierta medida como “una especie de mandato del grupo pontevedrés” y de ahí surge el Museo de Pontevedra, a partir de la Sociedad Arqueológica, la Polifónica o la idea de hacer una comisión de estudios gallegos, que en parte tenían que ver con el “mensaje institucionista de la Junta para la Ampliación de Estudios y la Misión Biológica”.
También fue “importante” en la creación del Seminario de Estudios Gallegos, y posteriormente en la fundación del Instituto Padre Sarmiento, “para calmar un poco la herida de la desaparición del Seminario”, o en el desarrollo del propio Consello da Cultura Galega, del que fue presidente y defensor de la ley de su creación.
En opinión de Villares, este afán no es un simple deseo de hacer un elenco de instituciones, sino que supone “un primer paso para la modernización de la cultura”, al entender que no puede ser obra solo de individuos, como en la época romántica y del regionalismo.
Y “representa muy bien este esfuerzo de la cultura por alcanzar una dimensión institucional, es decir, que pueda sobrevivir a los impulsos de los individuos”.
De la dimensión política, en la que ha emergido una mayor crítica a la designación de Filgueira, Villares señala que tuvo varias fases, dentro de un “conservadurismo que fue estable en toda su vida, por su condición de católico y, por lo tanto, moderado en términos de ideas políticas, no tanto sociales”.
En este ámbito subraya su contribución al Partido Galeguista en el que, aunque no al nivel de Castelao o Bóveda, sí fue “el alma de la labor galleguista en Pontevedra” y, con la escisión del 35 y la creación de la derecha galleguista, respondió como otros, Risco, Vilarelle o Manuel Beiras, al considerar que “la deriva del Partido Galeguista respecto al frente Popular, no concordaba con sus ideas”.
En la segunda fase está su colaboración, primero en las tareas culturales, en el franquismo, y en la década de los 60, al aceptar la alcaldía de Pontevedra, “un asunto –apunta– que es bien conocido, que no hay que tapar, sino que hay que estudiar”.
Para Villares, “Filgueira es un ejemplo de ese tipo de investigador e intelectual que se adapta al régimen franquista sin ser esencialmente un creador de él. No fue de la minoría golpista”.
En este sentido, enlaza con la “polémica que hay sobre su designación”, que, naturalmente, puede ser criticable desde el punto de vista “moral, pero desde el punto de vista histórico, lo que hay que hacer es aprovechar justamente esta ambigüedad, las zonas grises de las personas, para estudiar la complejidad del franquismo”.
“Creo –dice Villares– que en la crítica, o en el veto que hay, en cierto modo, a la designación de Filgueira, se esconde una idea alternativa, es decir: que el franquismo es un paréntesis en la historia de Galicia, que no existió y que todo aquello que esté relacionado con el franquismo se debe tapar o eliminar, o despreciar, y esto es practicar un poco la táctica del avestruz”.

Ramón Villares rechaza el veto a la “importante” figura de Filgueira Valverde