Una pared al lado de casa

Juan Fernández surfea la ola de O Portiño que acogerá el Campeonato de España en las próximas fechas | óscar garcía
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El surf de olas grandes es una modalidad relativamente joven y desconocida. Las espectaculares imágenes de Nazaré, que cada año se hacen virales e invaden telediarios y redes sociales, son la única referencia para el gran público. Hasta ahora.

Y es que el próximo Campeonato de España de olas grandes se celebrará en A Coruña, concretamente en O Portiño, a solo diez minutos en coche de la playa del Matadero, lugar habitual para los surfistas locales.

“Es una ola a la que puedes llegar caminando y se puede ver desde el Paseo Marítimo. Creo que para el público está muy bien y la gente va a pasar por delante del evento sin querer”, detalla Juan Fernández, que en 2019 se proclamó campeón de España en ‘La Vaca Gigante’ de Santander.

“Tengo muchas ganas de que llegue el día. Es muy raro poder coger olas tan cerca de casa y competir ante mi gente es una motivación especial. ¿Ganar, por qué no?”, desafía.

No se sabe quién descubrió la pared Coprinos, que toma prestado el nombre de otra rompiente más conocida por el ‘bodyboarding’, pero Éric Rebière, experto en olas grandes y organizador del Campeonato de España, lleva seis años surfeándola.

“Cuando llegué A Coruña no tenía ningún sitio para entrenar en olas grandes y necesitaba un lugar en el que pudiese entrar y salir sin la necesidad de la ayuda de nadie”, desvela en declaraciones para la Federación Española.

Su accesibilidad facilita la logística para la organización del evento. “Una de sus mejores características es que tiene un canal desde el puerto, se puede llegar remando al pico y los ‘surfers’ no necesitan de ningún tipo de ayuda para llegar a él”, añade el francobrasileiro.

Y es que el Nacional de olas grandes se disputará en la modalidad de remada y no la de ‘tow-in’, que precisa de un lanzamiento en moto de agua, como en Nazaré.

La ola escogida para el Nacional tiene ciertas particularidades que Juan y Éric ya conocen por su experiencia sobre el terreno: “Es una ola muy buena de izquierdas y que da bastante pared, que rompe a partir de los cuatro metros, pero que con mucho mar puede llegar a alcanzar los ocho”, descrifra el coruñés.

“Yo la he visto con mil caras diferentes y con el tamaño que quiero hacer el evento, que es el límite para la modalidad de remada porque a partir de un determinado número de pies ya es complicado entrar a ella remando”, avisa.

El mejor momento de la ola –“funciona a media marea”, indica Rebière– definirá el carácter especial de la competición: “El problema es que con estas condiciones igual es complicado realizar el evento en un solo día. Queremos que se celebre con la olas y las condiciones más grandes; así que igual tenemos que hacerlo en dos días porque la ola se puede descontrolar fuera del punto de marea y ser peligrosa».

Una pared al lado de casa