“En mi país te tienes que casar ¿Cómo me voy a casar con una mujer? ¡Es de locos!”

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“Sonia” (el nombre es supuesto) lleva residiendo en A Coruña desde hace solo cinco meses. Para esta transexual argelina, la ciudad se ha convertido en un refugio contra lo que ha tenido que soportar durante su corta vida (tiene 21 años) por su condición en un país en el que la homosexualidad es tabú: abusos sexuales, incomprensión, rechazo... Pero “Sonia” exhibe una cualidad tan rara en cualquiera de los dos géneros como es el valor, lo que le permitió soportar una situación muy difícil y conseguir llegar hasta España. “Tiene una voluntad de hierro”, dice una amiga, que ejerce como traductora durante la entrevista. 

¿Cómo llegó hasta aquí?
Salí con un visado de estudiante de Medicina y llegué en un barco hasta Alicante. Cruz Roja me ayudó a llegar hasta aquí. 

¿Por qué España?
Desde que era pequeña siempre tuve el sueño de ir a España. No sé por qué. Me gusta más que otro país. 

¿De qué huía?
Para mí lo esencial es tener protección. Llegué a temer por mi vida muchas, muchas veces.
 
¿Nadie le apoyó? 
Nadie. Ni familia ni muchos amigos, ni nada. Tuve que hacer todo  sola: estudiar sola, salir sola, trabajar en vacaciones con una amiga que tenía una peluquería para ganar dinero para el futuro... 

¿Mantiene contacto con su familia? ¿Echa de menos algo de su país? 
A mi madre, que fue la única que me ayudó. También a mis amigos gais, que ahora tienen muchos problemas y mucha violencia.

¿Más que hace 20 o 30 años?
Sí, muchos, muchos problemas. Es un país musulmán, y van a más. Yo no puedo vivir como un hombre.  En mi país se tienen que casar. Los solteros son una cosa muy rara ¿Cómo me voy a casar con una mujer? ¡Es de locos! 
¿Qué le dicen allí a miembros del colectivo Lgtbi? 
“Si vas a ser así, vete a un lugar lejos de tu casa, que no te vean las personas”. Es por las habladurías: Si pasan por la calle y ven  a tres gais, todo el mundo dice: “¡Mira, mira!” 

Pero el Islam prohíbe muchas cosas. Beber, por ejemplo. 
Todas las personas beben o fuman. Pero eso es otra cosa. Los homosexuales son tratadas como personas muy raras en la sociedad. 
 
Entonces ¿Cuánto tardará Argelia en alcanzar a España?
(Se ríe) ¿Como esto? ¡Por favor! Nooo. El mundo musulmán haría protestas por esto, todos los hombres musulmanes protestarían antes de dejar que los Lgtbi consigan los derechos. 

Pero, con el tiempo... 
Para empezar, los que lo son no reconocen que son gais. Nadie lo reconoce porque le pueden denunciar a la Policía. Si te ven en la calle haciendo cosas sospechosas te pueden pedir los papeles porque dicen que los gais provocan a los hombres.
  
Después de todo lo que ha pasado ¿Es posible sentirse a salvo? 
Me siento a gusto y segura aquí. Tengo la voluntad de vivir, y con miedo no se puede.

También en España hay obstáculos. Hay quien opina que se debería restringir la entrada a los inmigrantes.  
Aquí tienen que proteger a la gente que viene, son gente que tiene muchas cosas en la cabeza, muchas esperanzas, y que a su vez van a ayudar a los que han quedado atrás. En su país no les han dado la experiencia para desarrollarse, la oportunidad de ser quienes son. Por eso tienen que irse a otro país.

¿Cuál es su estatus actual?
Estoy bajo protección internacional en un programa del Gobierno. Tengo la carta blanca y espero  que me den la roja, que te reconoce como refugiado. Con la tarjeta roja tienes muchas facilidades para el tratamiento con hormonas. 

Ese es otro punto.  Hay quien opina que ese tratamiento no debe pagarlo el Estado.
No tengo dinero para pagar el tratamiento hormonal. Quiero que me ayuden para que cuando ellos ya estén desarrollados, yo pueda ayudar.

¿Es un verdadero problema médico? 
¡Claro! Ahora soy un hombre y una mujer a la vez. Es muy complicado ser dos personas en un mismo cuerpo. Simplemente quiero ser una. Me duele mucho mirarme al espejo y mirarme y ver dos personalidades. 

¿Y ahora?
Estudiar la lengua y simplemente, vivir una vida normal. Me gustaría viajar, pero más adelante. De momento estoy aquí. 

Puede que se encuentra otra vez con la homofobia. Incluso aquí, en España, también se registran agresiones a su colectivo. 
 Si la gente quiere matarme, que me mate. Pero mi voluntad es seguir adelante, ser dueña de mi vida. n

“En mi país te tienes que casar ¿Cómo me voy a casar con una mujer? ¡Es de locos!”