Maná se reencuentra con su público

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Con un lleno hasta la bandera, los mexicanos regresaron al Coliseo con doce años más en la chepa y el mismo efecto en la gente que en 2003. Su público salió de la cueva para recordar con Maná la lista de éxitos que para muchos es, sin querer, la banda sonora de su juventud. 
Los que acunaron la posibilidad de vivir sin aire, se fueron una vez más al muelle de San Blas para decirle a la chica abandonada “oye, mi amor” y continuar por un repertorio que envolvió también las canciones de su nuevo trabajo “La cama incendiada”. Con 200 localidades vendidas in extremis para los lugares más recónditos del multiusos, el Coliseo bailó los temas que brillaron más si cabe con una producción pensada para estadios y que no defraudó al personal. 
Con 250 metros cuadrados de pantallas Led, más de 320 luces móviles de última generación y una calidad de sonido y de montaje visual por encima de las expectativas, los fans recordaron en una jornada lluviosa que “rayando el sol”, todavía quedaban unos cuantos corazones espinados en “un nuevo amanecer” donde “ojalá pudiera borrarte”. Con la banda demostrando su buen estado de forma, el pabellón sumó por su parte el cuarto lleno de la temporada. Junto a los de Sabina, Melendi y Alejandro Sanz, el récord logrado hace ver que la gente se vuelve a animar y que invierte en directos. El siguiente en subirse a la pista será Joan Manuel Serrat. Sobran las palabras.

Maná se reencuentra con su público