Noriega cree que los alcaldes de las mareas pueden servir para calmar las aguas en el partido instrumental

El alcalde de Santiago, Martiño Noriega | ep
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El alcalde de Santiago, Martiño Noriega, recogió el guante lanzado por su homólogo en Ferrol, Jorge Suárez, quien la pasada semana llamó a “los alcaldes del cambio” a tratar de “limar las asperezas” surgidas en los órganos de dirección de En Marea.

Noriega coincide con Suárez en que la “carga simbólica” de los alcaldes de las mareas puede servir para calmar las aguas en el seno del partido instrumental. “Seguramente tendremos que hacerlo. Me quedaría mucho más tranquilo si no tuviéramos que hacerlo porque significaría que todo iría mucho mejor”, dijo.

El alcalde de Santiago expresó en su día sus discrepancias con la configuración de la coordinadora de En Marea, aunque, como matizó, no carga las culpas exclusivamente en las espaldas de Luís Villares, al que reitera su apoyo pese a que opina que “el liderazgo” de En Marea debe ser “coral” y “no se consolida por un reconocimiento orgánico”.

“Fallamos todos y todas. No vale con decir que me gustaría algo que reflejara pluralidad si no te implicas. Los errores, para corregirlos, tenemos que asumir donde nos equivocamos, cada uno en lo suyo. Todos fallamos, seguramente también falló Luís (Villares)”, expresó.
De este modo, el exportavoz de Anova reconoce que el espacio de confluencia “fue evolucionando” porque “había una demanda de gente que quería que eso pasara” y, “en menor medida”, por los “aciertos de la gente que lo configuró desde dentro”. “Me cuesta explicar fuera cosas que pasan en nuestro entorno. Y cuando no lo puedo explicar digo: algo falla”.

Pluralidad
Así, hizo un llamamiento a aparcar el “patriotismo partidario” de aquellos que entienden que las posiciones de los espacios que representan deber ser “hegemónicas” en un proyecto “plural” como En Marea. “No tienes por qué convencer que lo que tú piensas es lo ideal”, remarcó.

Por otro lado, cuando se cumplen dos años de la victoria de Compostela Aberta en las municipales de 2015, Noriega cree que su equipo de Gobierno ha dejado atrás “la época más dura”, por lo que confía en “consolidar las líneas abiertas” durante el primer tramo de mandato para poder “recoger los frutos” en la segunda parte. Será ahí, en el último año, cuando Noriega decida si vuelve a optar a la Alcaldía de la capital gallega en 2019. El regidor compostelano confesó que la primera mitad del mandato han sido “dos años muy duros”, en los que su equipo tuvo que enfrentarse a la falta de “experiencia” en el trabajo de gobierno de gran parte de sus concejales y, además, a su consideración como “intrusos” en la institución “por una parte minoritaria pero influyente” de la ciudad. “Hubo unas reacciones tan exageradas que fueron contraproducentes en la opinión pública. No resultaron creíbles las críticas permanentes. Las críticas permanentes también saturan a la gente, provocaron la situación contraria”, afirmó el regidor, que ve “una distorsión” entre “las críticas exageradas y lo que transmitía la gente por la calle”. Así, aseguró que lo que percibe en el día a día de mano de los vecinos de Santiago es “que se empieza a ver el trabajo de estos dos años”, cuyas “líneas principales” de la acción de gobierno “están ya activadas” y es preciso “consolidar”.

Destacó la ejecución de los fondos europeos captados por el ayuntamiento en estos dos años, así como el desarrollo de “la nueva renta social” para familias en riesgo de exclusión.

Noriega cree que los alcaldes de las mareas pueden servir para calmar las aguas en el partido instrumental