El Depor se desmorona

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Cuando el Deportivo necesitaba ofrecer su mejor versión, sacó relucir la peor a en Leganés. Butarque, que llevaba tres meses sin ver ganar a su equipo, hizo la ola. El conjunto coruñés zozobra. Se llevó cuatro bofetadas, acabó roto y se acerca al abismo. El deportivismo exige medidas. El proyecto se desmorona.

La dinámica negativa del Deportivo se agravó en Butarque. Garitano apostó por la presencia de Joselu en la punta del ataque en detrimento del máximo goleador del equipo, Andone, dio la banda izquierda a Navarro y entregó el extremo derecho a Carles Gil. El equipo pretendía tener la posesión y buscar al delantero de referencia en Leganés.

Esa fue la idea que transmitió en los primeros minutos con buenas acciones de Juanfran, Gil y Kakuta. No pintaba mal. El valenciano probó a Herrerín con un remate con rosca y Kakuta exhibió poderío tanto en el regate como en el remate. La suerte, una vez más, fue esquiva al Depor. El francés conectó un cabezazo picado a los siete minutos a centro de Juanfran, pero el portero del ‘Lega’ desvió con la yema de los dedos.

Munuera Montero dio carta libre a los locales para hacer todas las faltas que les dio la gana, algunas merecedoras de tarjeta, ya no solo por la reiteración, sino también por la brusquedad. Juanfran, que demostró por qué el Barcelona se ha interesado en él, fue el más castigado. De nada le sirvió enseñarle al colegiado el recado que le había dejado Gabriel en un brazo. Después de esa, vinieron otras muchas que fueron desesperando a los jugadores y el técnico.

Más aún cuando en la primera llegada del Leganés a la portería del Depor Szymanowsky batió a Lux con un derechazo (su pierna menos buena) a centro de El Zhar. Albentosa estaba a su lado, de espaldas al balón, incapaz de imponer su físico.
El Leganés llevaba más de tres meses sin ganar un partido, pero ahí estaba el ‘pupas’ para darle el oxígeno que necesitaba. El Deportivo no solo se mostró incapaz de levantarse de ese primer golpe, sino que además encajó el segundo antes de que se cumpliera la media hora de partido. Otra vez concedieron los deportivistas para que la efectividad de los pepineros fuera máxima. Mantovani cabeceó un saque de esquina en el segundo palo tras superar a Sidnei en el salto. Lo del brasileño (y en general, todo el equipo) en los balones aéreos es para hacérselo mirar.

Al descanso, el Deportivo llegó con encefalograma plano. Garitano trató de reanimarlo con cambios. De hombres y de sistema. Luisinho por Kakuta y Andone por Mosquera. En el césped, cinco atrás, con Juanfran y Luisinho de carrileros y Navarro a medio camino entre el lateral y el centro de la defensa; Guilherme como pivote con Çolak y Gil en los flancos; y arriba, Andone y Joselu. Antes de que el balón echara a rodar, los once formaron una piña.

De nada sirvieron ni los cambios ni la unión aparente de la plantilla. Lux voló para evitar otro tanto con la ayuda del larguero en un contragolpe que remató Siovas antes de que Munuera Montero sacara todas las tarjetas que se había ahorrado. La primera, una roja justa a Albentosa por un codazo a Guerrero.

Quedaba media hora por delante para ver en el césped a un Deportivo desesperado, desquiciado.

El Leganés se gustó. Unai López, que llevaba unos minutos en el césped, anotó el tercero y Alberto Bueno remató la faena en el descuento. Butarque hizo la ola que aleja a Garitano del banquillo del Deportivo y que acerca al equipo al abismo. Por debajo ya quedan solo los tres puestos de descenso. Sporting y Granada pueden alcanzarle hoy. El equipo naufraga.

El Depor se desmorona