Condenan a la pareja que cometió el crimen de Orillamar a 18 años de cárcel

El Ideal Gallego-2013-10-05-009-8486a4da
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El tribunal ha condenado 18 años y medio de prisión a una pareja lusa por la muerte de un septuagenario cuyo cadáver apareció en octubre de 2011 en su piso de Orillamar. El juzgado de instrucción número siete considera probado que los portugueses mataron al jubilado que les había acogido en su casa con la intención de robarle, de manera que les ha encontrado culpables no solo de homicidio, sino de robo con violencia con el agravante de abuso de superioridad. De esta manera, el juez se inclina a favor de la Fiscalía, que pedía una pena de 20 años de cárcel para la pareja.
Parte de su trabajo lo hicieron los propios acusados, que durante todo el juicio estuvieron acusándose mutuamente de la muerte del septuagenario, aportando detalles sobre como tuvo lugar el crimen. La mujer, asegurando que lo hizo su pareja cuando ella se encontraba fuera del domicilio y el hombre, asegurando que fue ella la que estranguló a la víctima con una camisa. Pero la estrategia de las dos defensas, que se basaba en conseguir para su defendido una condena por delito de encubrimiento y no por homicidio, no ha tenido el éxito deseado.
Para el magistrado, es un hecho comprobado que los dos condenados, él de 36 y ella de 46, abusaron de la confianza del jubilado, de 78 años, que tras conocerles en agosto de 2011 y entablar relación con ellos, les ofreció que fuesen a residir con él a su domicilio, puesto que ellos no tenían techo donde acogerse. Sin embargo, la convivencia pronto se deterioró porque el jubilado echó en falta comida y dinero que guardaba en casa y ya en septiembre, le amenazaron con darle una paliza si no les entregaba su pensión. Poco después, consiguieron arrebatarle 50 euros.
Pero la víctima acudió a la Policía a denunciar estos hechos. Esta denuncia sirvió para que la Fiscalía desmontara la imagen  de convivencia pacífica que pretendían crear los acusados pero también precipitó los acontecimientos: los dos acusados regresaron a la vivienda del septuagenario después de haber sido detenidos y puestos en libertad. Se introdujeron en el dormitorio mientras estaba acostado, lo sujetaron en la cama y le rompieron el cuello con un movimiento brusco. Unos días más tarde se daban a la fuga, abandonando la ciudad. La huida terminó para ella en Vigo, donde la Policía la localizó en noviembre, mientras que él fue detenido en la región de Oporto. n

Condenan a la pareja que cometió el crimen de Orillamar a 18 años de cárcel