Trabajo para Diógenes

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¿Recuerdan lo que se cuenta de este filósofo griego perteneciente a la escuela cínica? No, no es la de la famosa lámpara encendida que buscaba hombres honestos, sino su respuesta a Alejandro el Magno cuando este le dijo ¿qué puedo hacer por ti, maestro? Y el filosofó le respondió “apártate que me estás quitando el sol”. Y eso es lo que nos hacen –taparnos la realidad de cada mañana, usar los bulos y agrandar las exageraciones – buena parte de nuestros políticos que en lugar de buscar juntos soluciones para librarnos, o minimizar la plaga, buscan culpables que siempre están “en los otros”. Una forma inútil y mezquina que no resuelve ningún problema Tal vez deban recordar, como dejó dicho el maestro que “callado es cuando se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar y hablando se aprende a estar callado para no decir mentiras o estupideces.


Lo malo es que esa pandemia –no escuchar, hablar de más y que aqueja a los políticos y con más virulencia desde la oposición– es el arma arrojadiza estos días. Aquí nuestro aguerrido 009 se atribuye los aciertos y culpabiliza a Madrid –ahora que vamos arrecú– de todos los males. Aunque la campeona es la presidenta madrileña. La falta de vacunas es un problema para Europa según reconoce todo el mundo menos Ayuso que culpa bipartido español.


Nos conocemos todos como para no recordar los recortes en la sanidad, la huelga de los sanitarios, el cierre de camas en el Chuac en verano, los contratos vergonzantes del personal del SERGAS tantas veces protestados y la falta de inversión cuya mejor prueba es el presupuesto presentado ahora que viene a paliar en parte de los diez años largos de recortes en la etapa de Rajoy. Cuando nos llegan las últimas noticias del “estado” de la ciudadanía hoy las cifras son para echarse a llorar: un paro juvenil del 40 por ciento; más de un millón de hogares con todos sus convivientes en paro y una cifra de parados que nos recuerda la del 2012 con Rajoy en Moncloa si recordamos los recortes de 2012 que aun ahora pagamos.

Y el nuevo capítulo de esta horrorosa historia se juega ahora en el terreno económico. ¿Cuándo, cómo y para qué se gastará el maná que nos promete Europa? El Partido Popular ya puso objeciones siguiendo su conocido eslogan de cuanto peor mejor para ellos. Eso sí que es un virus. 

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