Los bomberos extinguen un fuego en el polideportivo del Obradoiro

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Un incendio se declaró ayer en las instalaciones del Colegio Obradoiro, en Feáns, obligó a movilizar a dos dotaciones de bomberos. El incidente tuvo lugar a las cuatro de la tarde, cuando todavía no había acabado el horario escolar, y el foco del incendio se localizó en el interior de un almacén del polideportivo, separado  del edificio principal por un amplio patio. El recinto se llenó de una humareda tóxica y se tardó cerca de una hora en despejar la atmósfera.

El incidente se había producido alrededor de las cuatro de la tarde. Según fuentes de la dirección del centro escolar, a esa hora no había ningún alumno en las instalaciones deportivas, aunque sí profesores, que son los que habrían dado la alarma cuando el humo empezó a surgir de los vestuarios. No está muy claro cómo se inició el incendio, pero sí se sabe que afectó al material deportivo en un pequeño almacén. Concretamente, unas pelotas. 


Al ser de plástico, generaron un humo que el mando de la dotación de Bomberos, Xosé Rama, calificó de “denso y muy tóxico”. En cuanto a cómo se inició el fuego, también se ignora, aunque desde la dirección apuntan a que podría haberse producido una especie de cortocircuito en el inflador que se hallaba junto a las pelotas. 


En un primer momento, el personal del colegio trató de extinguir el fuego con sus propios medios, empleando para ello un extintor, pero el humo era muy espeso, y llamaron a los Bomberos. “Con muy buen criterio”, señalaron desde el parque. 

Ventilación 
La humareda no solo se filtró por el polideportivo, sino también por el edificio anexo de la piscina. Los bomberos desplegaron las mangueras para combatir el incendio, que resultó fácil de extinguir. Una vez sofocado el fuego, abrieron tanto los ventanales de la piscina como las puertas del polideportivo, aunque fue también necesario emplear extractores mecánicos portátiles para eliminar todo el humo que se había acumulado en los vestuarios. Mientras tanto, con el final del la jornada escolar, la explanada se llenó de alumnos y padres. 


Muchos siguieron la actuación de los servicios de emergencia desde las ventanas de las aulas pero los escolares no pudieron evitar la tentación de acercarse para examinar los camiones de bomberos, sobre todo el que habían dejado en el exterior del recinto, junto a los buses que les iban a llevar a casa. En el patio, los profesores se encargaron de vigilar que ninguno de los niños se acercaba demasiado al polideportivo. También se encontraba allí una patrulla de la Policía Local, que colaboró en las labores de vigilancia.

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