La victoria más plácida

Carles Gil y Çolak (detrás) fueron de los más destacados en el partido de anoche en Riazor quintana
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El Deportivo brindó una merecida victoria a su afición en un encuentro en el que los goles fueron cayendo del lado blanquiazul para dar una necesaria tranquilidad a equipo y entorno.
A los doce minutos ya apareció Sidnei para poner al Depor en ventaja. Andone había gozado de dos claras ocasiones ante el portero en los minutos 5 y 11. En ambas situaciones había sacado un córner de sus disparos, que se cantaban casi como goles por la claridad de las acciones ofensivas. A la salida, precisamente, de un saque de esquina tras el segundo de los dos ensayos del rumano el balón caía en el área, en una especie de barullo, donde el brasileño controlaba, templaba y marcaba con su pierna izquierda. Como en otras tardes y noches, incluso mediodías, el partido se ponía fenomenal ante un rival bien armando. Riazor lo celebraba animando y degustando que el equipo se pusiese por delante en el marcador.
A raíz del tanto el equipo de Garitano bajó un escalón en el terreno de juego y dejó maniobrar a la Real. Quizá de más, sobre todo para el respetable, que no quiere ver a sus hombres ceder metros al rival. Los donostiarras comenzaron a dominar en esta fase del primer periodo hasta que el Depor, superado el ecuador del mismo, equilibró un poco más el encuentro con un par de acciones de ataque.
El choque se ‘enfrascó’ de nuevo en jugadas en el medio del campo que no acababan de concretarse hasta que en el 28 Florin Andone cabalgaba por la banda izquierda, pisaba el área, centraba, e Íñigo Martínez marcaba en propia puerta. Los coruñeses conseguían el 2-0 y el estadio bramaba de alegría.
No se echó atrás el equipo después del segundo tanto y siguió buscando jugadas de ataque y balones rápidos, intentando sorprender a una defensa realista un tanto blanda. En el 35 Andone volvía a ensayar en un chut cruzado que era repelido por Rulli a saque de esquina. El Depor dominaba a un rival que, no obstante, atacaba cuando podía, aunque se notaba que el conjunto vasco no estaba cómodo sobre el verde de Riazor.
Y la fiesta siguió. En el 42 Florin Andone remataba de manera perfecta un centro no menos talentoso de Juanfran para anotar un 3-0 demoledor para la Real y absolutamente balsámico para un equipo que se merecía un partido desahogado. Con el amplio marcador favorable se llegó al descanso.
La Real saltó a la reanudación dispuesta a acortar distancias y se puso en modo dominador. Llevó el peso del partido en los primeros minutos de la segunda parte hasta que Andone a punto estuvo de quedarse solo ante el meta realista en el 55. Era lo que pedía tanto el público como Garitano desde la banda. Defender, sí, agazaparse, también, pero no dar facilidades a pesar del 3-0.
Justo después de esta acción, en uno de los minutos fatídicos del equipo, Yuri pegaba un zapatazo desde la frontal que batía irremisiblemente a Tyton. 3-1 y el temor que parecía aparecer de nuevo en Riazor. Babel pudo anotar el cuarto casi de inmediato pero su disparo se marchó por encima del larguero.
En el 61 Albentosa era objeto de penalti por un agarrón claro en el área. Babel marcaba, pero en dos tiempos, al recoger el rechace de Rulli. El Depor volvía a poner las cosas en su sitio. Y todavía más cuando Andone conseguía el segundo de su cuenta y quinto del partido. No recordaban ni los más viejos del lugar una goleada como la de ayer.
Al equipo coruñés le salió todo, incluso cuando la Real pudo anotar el 5-2, pero los palos repelieron la opción donostiarra. Riazor disfrutó por fin de un encuentro cómodo y lo celebró antes de la visita al Bernabéu.

La victoria más plácida