“Hubo un momento en el que la gente se olvidó de que la música es algo más de un negocio”

El Ideal Gallego-2013-10-17-012-c2854c0e
|

Con la honestidad y el gusto por las cosas bien hechas como bandera, Álvaro Urquijo estará el sábado en el Palacio de la Ópera liderando a Los Secretos en un concierto sinfónico que es un reto más en su carrera.

¿Cómo surge la idea de un concierto sinfónico?
Viene todo de antiguo porque hacerse con un repertorio que permita hacer orquestaciones no se consigue con un chasquido de dedos . Empezó en 2003, cuando hicimos un concierto acústico en directo en el que incluimos una sección de cuerda. El año pasado conseguimos una hora de canciones arregladas para este formato y fuimos añadiendo más cuando pudimos.

¿Le resulta extraño que el público no se levante o coree los temas?
Hemos hecho giras de teatros y no nos resulta tan extraño que la gente esté sin levantarse, sin hablar o sin beber. Y no es tan distinto a un concierto de los de siempre. La gente se emociona, aunque de otra manera; lo que cuenta no es la energía, sino la emotividad.

Después de tantos años en la profesión ¿le hacen falta nuevos retos?
Creo que sí. El otro día me preguntaban por mis influencias y me di cuenta de que los que están vivos siguen tocando. Los músicos siempre estamos buscando motivos para tocar.

¿Le queda algo por hacer en la música?
Hay una única cosa que no hemos saboreado, que es el mercado latino. Tendríamos que haber estado allí en las décadas de los ochenta y de los noventa, pero por circunstancias especiales del grupo no fuimos.

Los Secretos llevan décadas entre los importantes, ¿cuál es la clave para mantenerse?
Habría que hacer la pregunta inversa, ver por qué no hay tantos grupos de los cientos que había hace treinta años. Todos mis ídolos, Tom Petty, Van Morrison, Neil Young, Jackson Browne, los Eagles o gente de esta índole siguen en activo. Si haces algo que a la gente le gusta intentas seguir haciéndolo. La clave del éxito de un grupo no reside en el grupo sino en la opinión que tiene el público de él. Nosotros intentamos que a la gente que viene a ver un concierto le merezca la pena.

Ustedes consiguen reunir entre su público a varias generaciones.
Es el mecanismo para poder seguir tocando. Si no vas renovando tu público, de poco te va a servir tener una horda de fans de tu edad y nostálgicos. Superar la frontera más difícil, que fue la de seguir sin mi hermano Enrique vino acompañado de que la gente prestase más atención a la música de Los Secretos.

Parece que las canciones ya no perduran en el tiempo; ya no se hacen himnos.
Todas las generaciones tienen su curva de la creatividad, no todos los momentos están en la parte alta del gráfico. Aunque es cierto que en los ochenta veníamos de una escuela en la que las canciones eran obras de arte. Que luego esto se convirtiese en un negocio hizo que solo importase si vendías mucho. Cuando lo que quieres es ganar dinero descuidas la calidad. Hubo un momento en el que la gente se olvidó de que la música es algo más de un negocio. Si nosotros seguimos en esto es porque nunca nos vendimos.

¿En qué ha cambiado el panorama musical a mejor?
La gente está más preparada; es muy difícil ver que un grupo desafine. Aunque también hay máquinas que lo arreglan (ríe). Para los grupos es mucho más cómodo sonar en directo. También la tecnología ha ayudado mucho a  gente que no sabía que era un buen músico. Y económicamente hablando es mucho más fácil ahora empezar en esto que en los ochenta.

¿Hay tanta inquietud cultural como en esa época?
Es una cuestión de concienciación. Hay gente que se mete en la música cautivada por la fama, pero hay que tener más vergüenza, propia y ajena, y sentido del ridículo. No obstante, creo que hay muchos talentos, pero la situación económica no ayuda a que salgan.

¿Hacia dónde va el grupo?
Tenemos nuestra identidad musical muy arraigada. Seguimos una línea de melodía, armonía, letra y concepto de contar una pequeña historia de principio a fin. Ese concepto no va a cambiar. La música tiene que ser ante todo naturalidad.

¿En las composiciones sigue presente la esencia de su hermano?
Es una parte de este grupo y lo va a ser siempre. No se entienden Los Secretos sin Enrique. Lo que a él le gustaría sigue en nosotros. Igual que no aceptamos ahora cosas que no habríamos aceptado cuando él estaba.

¿Se ve en los escenarios dentro de veinte años?
Sí, porque no se cambia mucho de vida en este mundo. La actitud que tienes que tener es muy parecida cuando empiezas que cuando llevas treinta años.

¿Busca que la inspiración le encuentre trabajando?
Sí. Cuanto más tiempo estás en el estudio, mejores resultados y más canciones sacas.

¿Compone canciones que a usted le gustaría escuchar?
Tu propia música te tiene que gustar, pero hay que ser muy receloso con el nivel que tienes que dar. Porque los trabajos que hacemos son para siempre.

¿Qué se puede contar de su próximo trabajo?
Seguramente será mezcla de nuevas canciones y, posiblemente, versiones de canciones que nos gustan de otros artistas. Pero lo primero que vamos a hacer es componer. Luego ya veremos qué sale. n

“Hubo un momento en el que la gente se olvidó de que la música es algo más de un negocio”