Del expresionismo alemán al sintetizador

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Son el único grupo en España que solo trabaja con partituras de purpurina, las del séptimo arte, cine mudo para los puristas pero también para los que el largometraje que no habla les da cierto vértigo y para los niños, que pueden masticar a Buster Keaton y Chaplin. Familiarizarse con ellos. Caspervek aparca a las 20.30 horas sus bártulos en Nave 1839 para contar “Metrópolis” con música por parte de talentos que tienen 18 piezas en cartelera y que se acunaron en el conservatorio de Vigo.
La película de Fritz Lang fue la segunda de un repertorio que nació en 2013 “con el objetivo de actualizar las bandas sonoras, respetando las originales para acercar el cine mudo a otro tipo de público”. En este caso, la primera cinta de ciencia ficción se mueve a golpe de electrónica. Brais González cuenta que acuden a los sintetizadores para aliarse con la música industrial de los 80 sin olvidar la época en que se enmarca el film y hacerlo sonar a expresionismo alemán. 
Respetando el entorno, la formación que completan Blas Castañer y Eduards Vecbastiks juega con la improvisación y los tiempos y en general “salvo algunos” que les tacharon de realizar “pequeños sacrilegios”, el público queda satisfecho con la proyección y el directo, algo que está de moda en el continente “y se acerca poco a poco a España”. 
Esta es la razón por la que han llevado su proyecto más allá de los Pirineos, sobre todo, al principio, cuando parecía que los de fuera apreciaban más el talento que los que comparten terruño, explica el compositor. 
Sin embargo, Brais añade que la administración ha cambiado su actitud y los ayuntamientos de Vigo y Santiago han incluido sus criaturas como parte del repertorio didáctico para niños. 
En A Coruña, el local de San Cristóbal hará más estrecha la distancia entre el espectador y el cine mudo, “que no se deja de ser arte y está muy olvidado”. En la manga, los tres se guardan los mejores hits de la historia inicial con “Nosferatu” o “El gabinete del doctor Caligari” para irse a la sonrisa con Charles Chaplin y romper la barrera: “La gente se ríe e interactúa”. 
Todos son retos para Caspervek, que no renuncia a ofrecer pases en cafeterías. Incluso los disfruta más porque sienten respirar a la butaca, que hoy se topará con la masa obrera liderada por un robot, pero también con un violín, un piano y percusión dispuestos a aliarse con lo electrónico. Para saltar en el tiempo y actualizar una obra maestra que presentarán al dente. n

Del expresionismo alemán al sintetizador