Reportaje | El vandalismo, un problema acuciante y un desembolso continuo

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El ataque a los elementos de mobiliario público o paredes es uno de los problemas más acuciantes de la ciudad, con miles de incidencias cada año relacionadas con el vandalismo. Además, supone un desembolso continuo para el Ayuntamiento, que dedica anualmente millones a reducir el impacto de estos comportamientos.
Los destrozos, robos y pintadas se suceden durante el año, aunque parecen tener un repunte en verano, coincidiendo con las vacaciones escolares. Desde Cespa-Ferrovial, la empresa concesionaria del servicio de limpieza viaria, alegan que, especialmente las pintadas, son un mal extendido por toda la ciudad y que las zonas de ocio nocturno son las más afectadas. Prácticamente ningún barrio se salva y los
casos más “sangrantes” se encuentran en las áreas más céntricas. La Ciudad Vieja –con ataques incluidos a la sede de la Real Academia Galega–, los jardines de Méndez Núñez –las estatuas son continuamente grafiteadas y los árboles y arbustos, un baño público improvisado– o los negocios de la calle Real son algunos de los blancos de los “artistas”, aunque permanecen intactos símbolos como la Colegiata de Santa María –no así los edificios que la “custodian”–.

Sanciones
En 2017, la Patrulla Verde –la sección de Medio Ambiente de la Policía Local– impuso 21 infracciones a personas que sorprendió pintado en muros de la ciudad, lo que supuso un incremento con respecto al año 2016. El Ayuntamiento, lejos de poder luchar contra este fenómeno, explora otras opciones: el alcalde, Xulio Ferreiro, anunció que su Gobierno tiene inventariados muros públicos “para poñelos a disposición de artistas urbanos”. El regidor aclaró que, con este proyecto, la Marea Atlántica pretende acotar las zonas donde actúan los grafiteros y embellecer paredes “feas ou pintadas”.
El Ayuntamiento tiene actualmente en exposición pública el nuevo contrato de limpieza viaria, que tiene una base de licitación de 14,5 millones de euros y que supone incrementar la cuantía actual –10,5 millones–. Estiman que el gasto dedicado solo a limpiar grafitis y retirar cartelería ronda los 93.000 euros al año y recuerdan que las multas por esta infracción –y por destrozar elementos públicos– van desde los 751 a los 1.500 euros.
Además, el Ejecutivo municipal asegura que este servicio se realiza según las necesidades de cada momento, sin itinerarios específicos, siete veces a la semana en turno de mañana y durante 363 días al año.
Los agentes de la Policía llevaron a cabo en 2017 decenas de dispositivos y campañas de prevención de actos vandálicos en centros educativos de la ciudad, con la intención de concienciar a los más pequeños de la necesidad de cuidar el entorno y el patrimonio local. l

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