Las incursiones nocturnas de los jabalíes llegan hasta O Castrillón

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Cada vez más, el problema de la superpoblación de jabalíes afecta a una ciudad como A Coruña, a pesar de estar situada en la costa y de hallarse fuertemente urbanizada. Los cerdos salvajes no se quedan al otro lado de la ría de O Burgo, y ya campan por sus respetos en el casco urbano. Durante una madrugada del fin de semana se les sorprendió en el cruce de la calle de la Merced con la avenida de la Concordia, en el barrio de O Castrillón. Se trataba de dos ejemplares que caminaban por la acera con toda naturalidad, y a los que no parecía espantar la presencia humana. 

Es la primera vez que se tiene constancia de que unos jabalíes se hayan internado tanto en A Coruña. Hasta ahora, se habían limitado a merodear por la periferia, hozando en los cultivos. Sin embargo, el vicepresidente del Grupo Hábitat, Santiago Vázquez, asegura que hay que prepararse para encontrarlos en el corazón de la ciudad: “Más tarde o más temprano llegarán a los jardines de Méndez Núñez”.

 La razón detrás de esta invasión no es otra que la densidad demográfica del puerco salvaje que cada vez es mayor: “La tasa de reproducción de los jabalíes es muy grande y aquí no tiene ningún depredador natural”. En la naturaleza, sería preferentemente el lobo el que atacaría a los jabalíes, sobre todo a los rayones, las hembras y los ejemplares enfermos,. “Pero no estamos en entorno equilibrado. Esto no es O Courel”, señaló Vázquez. 

Poca caza 
Por si fuera poco, la caza está muy regulada en zonas cercanas a núcleos de población, y no se organizan grandes batidas, así que la presión que pueden realizar los cazadores es muy pequeña. “El hábitat está cambiando, ha habido un incremento de masa y monte abandonado, eucaliptales que se convierten en refugios”, enumera el ecologista. Además, los jabalíes son animales muy adaptables, dado su carácter omnívoro. “Les da igual  comer carroña, una rana, raíces y lombrices. Comen de todo”. 

Y pueden ser peligrosos. Sobre todo en el caso de los accidentes de tráfico, cuando los coches colisionan con ejemplares de hasta cien kilos. Además, aunque lo normal es que huyan ante la presencia humana, también pueden atacar si se ven acorralados, sobre todo en el caso de una hembra con sus jabatos: “Tiene colmillos como navajas”.

Las incursiones nocturnas de los jabalíes llegan hasta O Castrillón