La facturación en hostelería se desploma en un mes de agosto calificado como “muy duro”

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Los hosteleros de la ciudad viven su propia crisis desde el pasado 7 de agosto, cuando la Xunta implantó las nuevas restricciones para tratar de paliar el incremento de casos activos en el área sanitaria coruñesa. Desde ese día, mañana se cumple un mes, los establecimientos vieron reducido su aforo un 50% y el uso de las barras quedó inhabilitado.

Los efectos ya se hacen notar, y es que la facturación se ve desplomada en un agosto calificado como “muy duro”. Así lo indica el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña, Héctor Cañete. “Durante las últimas semanas ha hecho muy mal tiempo, y si no se puede usar la barra y el aforo está reducido, las terrazas son esenciales”, sostiene. Precisamente el uso de los espacios exteriores de los locales hosteleros hacen que, al menos durante esta primera semana de septiembre en la que las temperaturas han animado a la gente a salir y disfrutar de tiempo de ocio, “sobreviva la facturación de los locales con terraza”, dice. Sin embargo, las líneas generales “son muy negativas y el desplome se puede contrastar a día de hoy”, comenta Cañete.

Además, el presidente de los hosteleros coruñeses adelanta que, en caso de que las limitaciones al sector se alarguen más semanas, “se verán cierres de establecimientos”. Y es que, tal y como asegura, el comentario general de los hosteleros es que “están cansados y no sacan beneficios”, por lo que cuando llegue abril y tengan que saldar la deuda de los créditos ICO, “no tendrán para pagarlos si no han obtenido la facturación suficiente, más allá de sobrevivir”, dice.

Falta de información

Desde la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería denuncian la falta de información por parte de la Xunta de Galicia sobre la duración de las restricciones, además de no aportar los datos que han llevado a tomar estas decisiones el 7 de agosto.

Medio centenar de hosteleros de ocio nocturno del centro de A Coruña se concentraron el viernes en la plaza de María Pita para reclamar poder abrir hasta las 01.00 horas de la madrugada. “Somos el único sector al que se ha obligado a cerrar y sin ningún tipo de ayuda ni justificación”, explicó Daniel Mosquera, uno de los afectados. Fue la segunda concentración que realizan para reclamar que les permitan abrir o que exista una línea de ayudas específicas. “Ha pasado un mes y los compañeros siguen con sus locales cerrados, teniendo que pagar sus rentas, las cuotas de autónomos y las facturas y no tenemos fecha de cuándo podrán reabrir”, denunció, por su parte, Xabi Barral, hostelero de la zona del Orzán. l

La facturación en hostelería se desploma en un mes de agosto calificado como “muy duro”