La abrumadora victoria de Orbán en Hungría augura nuevos choques con la UE y las ONG

El partido del primer ministro húngaro, Viktor Orbán (a la izquierda), consiguió el domingo el 49% de los votos | efe
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Las ONG de defensa de los refugiados pueden ser las primeras damnificadas de la abrumadora victoria electoral del domingo del primer ministro nacionalista de Hungría, Viktor Orbán, que considera que sus políticas contra la inmigración y conflictos con la Unión Europea (UE) han recibido un espaldarazo.

El arrollador triunfo de uno de los líderes más controvertidos de Europa y su partido Fidesz es incuestionable con cerca del 49% de los votos, casi 30 puntos por delante de la segunda formación, el ultranacionalista Jobbik.

La oposición de centroizquierda formada por socialdemócratas y la formación Diálogo quedó muy descolgada, en tercera posición, con solo un 12% de los apoyos. Esta amplia victoria puede traducirse, como ya lo fue en 2010 y en 2014, en que Orbán cuente con una mayoría parlamentaria de dos tercios con la que podría aprobar en solitario medidas legislativas de rango constitucional. La campaña electoral del partido del primer ministro estuvo centrada en los supuestos peligros que corría Hungría con la inmigración, el auge económico del país –gracias en parte a fondos europeos– y el perfil internacional de Orbán como defensor de los intereses del Estado centroeuropeo.

Advertencia
Orbán aseguró ante sus seguidores que esta victoria daría a los húngaros “la oportunidad de defenderse” y avisó a la UE de que “las cosas no pueden seguir así”. La victoria de Orbán fue celebrada por euroescépticos, como el Gobierno polaco, y formaciones de ultraderecha como el Frente Nacional francés o Alternativa por Alemania (AfD), que comporten su mensaje islamófobo.
Los observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) consideraron que, aunque se respetaron los derechos fundamentales en los comicios, la oposición no pudo competir en pie de igualdad con Orbán, debido a que sus mensajes monopolizaron el espacio de los medios de comunicación.

“El gasto excesivo del Gobierno en anuncios que amplificaron el mensaje de la campaña de la coalición gobernante socavó la capacidad de los participantes para competir en pie de igualdad”, declaró en rueda de prensa Douglas Wake, director de la misión internacional de observación.
La delegación de la OSCE también criticó que la campaña electoral estuvo marcada por una “retórica intimidatoria y xenófoba”, en alusión a los mensajes del Gobierno de Orbán sobre el peligro que supone la llegada de inmigrantes y refugiados.

Para el director del laboratorio de ideas Political Capital, Peter Krekó, las elecciones “no se realizaron en un marco democrático”. “Políticos y gobiernos democráticos muy raramente suelen construir unas realidades virtuales como las de Orbán”, declaró Krekó en alusión a que el primer ministro centró su campaña únicamente en el supuesto peligro de la llegada de refugiados musulmanes a un país en el que apenas hay inmigrantes de esa religión.


Desde que llegó al poder en 2010, Orbán y su Gobierno han mantenido numerosos conflictos con la oposición, las instituciones de la UE y ONG por las reformas legales, que, según sus críticos, han limitado la libertad y la separación de poderes.

Por su parte, la Comisión Europea dijo ayer que confía en poder trabajar en “muchos retos comunes” con Orbán, al tiempo que recordó que todos los países de la Unión Europea deben defender los valores del bloque. Señaló que “el pueblo de Hungría ha votado” e insistió en que la UE es una unión de “democracias y valores”.

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