La Xunta pasa de 807 intervenciones anuales contra los furtivos de la ría a 255 en dos años

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  c.r. > a coruña

  No está claro si el método contra el furtivismo en O Burgo que utiliza la Consellería do Mar basado en intervenciones puntuales coordinadas con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es más efectivo que el anterior sistema de vigilancia, pero lo que está claro es que disminuye, y mucho, el número de actuaciones que se registran. Se ha pasado de 807 intervenciones realizadas por el Servizo de Gardacostas en 2008, aún con el anterior gobierno bipartito, a 640 en 2009 y a 255 en 2010, cuando se comenzó a aplicar el nuevo sistema.
Esto no implica que el resultado sea peor, de hecho, desde la Xunta defienden que la nueva forma de actuación es más efectiva. La Consellería do Mar explica que la diferencia entre cifras se debe a que las reglas anteriores exigían la presencia de vigilantes en el estuario siempre que las mareas fueran de menos de un metro, lo que en la práctica significaba que los agentes estaban en la ría unos quince días al mes.
Pese a ello, los mariscadores siempre denunciaron la falta de resultados positivos, y es que según la cofradía, los vigilantes no siempre intervenían cuando veían faenar a los furtivos. Precisamente por estas críticas y tras detectar que el nuevo Plan de Loita contra o Furtivismo elaborado por el Gobierno del PP no daba frutos en A Coruña se decidió cambiar la fórmula de actuación.
Así, tras una reunión multidisciplinar con Ayuntamientos, agentes y afectados, se comenzaron los operativos especiales conjuntos con la Policía y la Guardia Civil. Desde la consellería también aclaran que la necesidad de coordinar a los diferentes cuerpos obliga a reducir el número de actuaciones.
Por último, la última causa de este descenso en las intervenciones, según el gobierno gallego, se debe a que disminuyó la presencia de ilegales en O Burgo, por lo que se aprovechan los medios personales disponibles por parte de la consellería para intervenir en otras zonas, por ejemplo, en los bancos de percebe, también muy afectados por el furtivismo y más difíciles de vigilar que la ensenada.

Resultados > En el presente ejercicio –hasta el día 26 de junio– se han realizado 76 actuaciones en O Burgo con un resultado de 192 kilos de marisco decomisado. La inmensa mayoría del producto retirado era almeja babosa, hasta 160 kilos, mientras que solo se intervinieron seis kilos de berberecho y otros 32 de una mezcla de ambas especies.
En cuanto a los materiales utilizados, se retiraron hasta 81 aparejos y otros artilugios relacionados con el marisqueo. Entre ellos destacan 16 raños, otros tantos capachos y planchas de poliexpán. Los guardacostas se incautaron también de ocho trajes de neopreno, además de aletas, gafas de buceo, linternas y remos, entre otros.
Desglosados los datos, el mes más productivo fue el de mayo con 89 kilos de marisco retirado y 12 aparejos. Le sigue marzo con 46 kilos y 28 incautaciones de material. Febrero y abril empatan con unos 23 kilos de bivalvos comisados, además nueve y seis unidades de herramientas.

Estudio > Pese a esta mejora de la que habla la Xunta, el reciente estudio elaborado por la Fiscalía de Galicia acerca del furtivismo en la comunidad denota una necesidad de incorporar cambios. Entre los relacionados con el gobierno autonómico está el hecho de incrementar los efectivos, pero sobre todo mejorar la figura del guardapesca. Este profesional es un vigilante privado contratado por las cofradías –a través de subvenciones de la Xunta– que se encarga de controlar los bancos, pero que no puede intervenir en caso de detectar furtivos, al carecer de competencias, y por tanto se limita a comunicar la incidencia. El problema es que reforzar legalmente esta figura implica cambios en la legislación.
Algo que sí se podría atajar es su dependencia de los pósitos, algo que parece limitar sus capacidades.


 

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