Cárdenas tumba a Cain

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La tremenda calidad del base  Fran Cárdenas decantó del lado ovetense un intenso primer capítulo de cuartos de final en el que el Leyma Natura mandó durante más de media hora pero acabó siendo víctima del cansancio y de sus propios errores, dejándole al borde de un KO que tendrá que evitar el próximo domingo 20 en el casi inviolable Pumarín.
 El partido arrancó con los nervios propios de la ocasión. A ambos equipos les costó encontrar la red contraria. El primero que lo hizo fue Jason Cain, con un mate más tiro adicional que fue un preámbulo de su exhibición. Pero el pívot estuvo muy solo –firmó los siete primeros puntos del Leyma, los únicos que lucían en su casillero pasados ya siete minutos–, mientras Cárdenas se adueñaba del ritmo.
Entre el base visitante y la movilidad de Álvaro Muñoz, el Oviedo abrió el primer hueco (7-16). Tito Díaz paró el partido y dio entrada a Omondi Amoke, el hombre que daría fluidez al ataque naranja. Once puntos suyos entre el final del primer acto (14-18) y el inicio del segundo, devolvieron el mando (20-18) a un Leyma cuyos cambios defensivos, partiendo de una zona 2-12, atascaron a los astures.
Un tiro libre de Mario Cabanas otorgó a los locales su máxima renta (32-25) de una primera mitad que acabaría con una canasta menos de ventaja (36-31).
El arranque de la segunda mitad tuvo nombre propio: Cain. El ex de la universidad de Virginia dio un recital colosal, anotando los 14 primeros puntos de la ‘marea naranja’. El problema es que sus compañeros no aportaron nada, hasta Chus Castro, que volvía al parquet después de cinco partidos ausente, convertía un tiro libre.
Así, el Oviedo fue recortando, lento pero seguro, un déficit máximo de doce puntos (46-34), tras una canasta de, cómo no, Cain. Su némesis, Cárdenas, hizo su primera aprición estelar, anotando cinco puntos cuando más llovía sobre Oviedo. La canasta final de Óscar Herrero fue la única en juego del equipo local en este cuarto que no llevó la firma de Cain.
Con seis tantos de margen (53-47) arrancó el acto final. Y con ‘empanada’ local. Oviedo subió su línea de presión, amplificó los contactos y metió muchas manos –y algún pie– en defensa. El resultado fue un parcial de 6-12 en los seis primeros minutos que desembocó en empate a 59 puntos.
Pero peor que el marcador empezaban a ser las sensaciones. Al Leyma le pesaban las piernas y se le nublaba la vista en ataque. Cuatro tiros libres seguidos convertidos por Kevin van Wijk, producto de dos faltas llamadas ‘de la frustración’ impulsaron al Oviedo. Cain dio esperanzas a un Riazor rugiente con un mate más tiro adicional. Pero entonces (re)apareció Cárdenas, otra vez con cinco tantos consecutivos, para acabar con la resistencia naranja.
Duro punto final para un equipo que, como avisó Tito Díaz, iba a darlo todo. Aunque a veces ese todo es menos que el todo de un enemigo más fresco físicamente.  Pero esto es a tres partidos, y, si este Leyma sabe de algo, es de remontar causas perdidas. Y una semana para preparar el segundo capítulo puede servir para mucho, y bueno.

Cárdenas tumba a Cain