Culio, genio y figura blanquiazul

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En poco más de dos meses, el argentino Juan Emmanuel Culio ha demostrado su carácter en el campo y su calidad como futbolista. Es genio y figura.
El zurdo de Mercedes (Argentina) ha confirmado en la Liga Adelante la clase que le llevó al Galatasaray turco en la temporada 2010-11, tras haber participado en la máxima competición continental, la Liga de Campeones, con el Cluj rumano.
No triunfó en el Galatasaray, que lo cedió en las dos últimas temporadas al Orduspor y el Mersin Idman Yurdu, pero sí se ha propuesto hacerlo en el Deportivo.
Culio, que en su país defendió los colores de Flandría, Almagro, Independiente y Racing Club antes de viajar a Chile para jugar en La Serena, comenzó a conquistar al deportivismo en los primeros minutos que tuvo como jugador blanquiazul en un amistoso ante el Gil Vicente en agosto.
En ese encuentro, solo unas horas después de que hubiera aterrizado en el Deportivo, que se presentaba ante su afición, el argentino salió al campo para ayudar a remontar el partido en los últimos minutos con dos asistencias (3-2).
Pronto dejó clara su ambición: “Me gusta la responsabilidad, los desafíos, por eso vine al Deportivo. Junto con la plantilla, el objetivo es ascender, nada de quedar terceros o cuartos. El Deportivo tiene que subir sí o sí”.
Al equipo coruñés ya lo conocía de los partidos que había visto a finales de la década de los noventa y principios de la pasada, la etapa más gloriosa del club. Entonces, le enganchó el centrocampista brasileño Djalma Feitoza ‘Djalminha’, que le gustaba “mucho” y que formaba parte de un equipo que “en ese momento”, en palabras del propio Culio, “era increíble”.
“Hay que ser realistas. Ahora no tiene la misma potencia que antes, pero si nos quedamos a pensar en el pasado no podemos hacer nada. El pasado es pasado. Hay que vivir el presente y meter todas las ganas para hacer sonreír a la gente del Depor”, declaró en sus primeros días como deportivista.
Poco después, con otro pase de gol, ratificó su prometedor estreno con el Deportivo en su primer partido en el campeonato español, en Las Palmas.
Pero ya entonces empezó a mostrar su otra cara, el genio que tiene en el campo, su entrega máxima, la intensidad que pone, y fue expulsado por doble amarilla. “Yo ‘light’ no salgo al campo. Para eso me quedo en mi casa jugando con mis hijos”, comentó a principios de septiembre, poco después de que se hubiera jugado la expulsión por otra doble amarilla ante el Sabadell en su segundo partido con el Depor.
Su carácter se ha traducido en el campo en otras cinco amarillas desde su expulsión en Las Palmas, y también en los entrenamientos, donde una acalorada discusión con el portugués Luisinho precipitó el final de la sesión de trabajo del pasado día 8.
Este domingo, ante el Zaragoza, volvió a quedar patente que Culio es genio y figura. Se encaró con el banquillo tras un cambio de jugadores que pareció no gustarle, poco antes de que el conjunto aragonés se adelantara en el marcador.
Y exhibió carácter y calidad en el tiempo de descuento cuando el Deportivo, en inferioridad numérica, rescató el empate con una falta que ejecutó con maestría. Todo el mundo esperaba que colgara el balón al área, tal y como explicó el entrenador del Zaragoza, Paco Herrera, tras el partido. “Culio tomó la decisión más difícil -tirar directo a puerta- y le ha salido perfecta”, dijo el exentrenador del Celta.
Golpeó el balón con violencia y colocación, rebotó en el larguero, en la espalda de su compatriota Leo Franco, portero del Zaragoza, de nuevo en el larguero, botó sobre la línea de gol y Borja Bastón lo empujó para dar un punto agridulce al conjunto herculino. n

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