Denuncian un punto de venta de droga en las casetas de Antonio Ríos

El Ideal Gallego-2018-11-28-006-56cf673f
|

Dicen los testigos que en cuestión de una hora contabilizan una media de diez personas entrando en el conjunto de casetas de Antonio Ríos. Las construcciones se levantaron hace diez años en el descampado, pero no fue hasta antes del verano que se convirtieron en punto de venta de drogas, según los vecinos, alarmados porque los niños de O Castrillón pasan por delante y lo que era un barrio muy tranquilo hasta ahora, es escenario últimamente de capítulos violentos: “Un día amanecimos con un tío muerto asesinado y hay más robos, el otro día desgraciaron una furgoneta”. 

Por esos episodios, crearon en Facebook el grupo “Castrillón A Coruña. Complicidad entre vecinos”, donde denuncian el “trapicheo” y exigen a través de misivas “que desmantelen el ‘poblado’”. 

Los afectados dicen que llamaron a la Policía Nacional porque cuentan que los camellos esconden paquetes en un zarzal frente a Antonio Ríos, 61, “en esa callecita que se abrió para que pasaran la ambulancia y los Bomberos a los tres edificios”. 

Justo abajo, “he visto cómo cogían los bultos e iban con ellos a los ‘chabolos’, que no me digan que es solo para consumo como postula la Policía”, dice un vecino.

También se acercó la Local, pero lo cierto es que siguen realizando su actividad, comenta, sin que nadie se lo impida. Tampoco sienten el respaldo del Ayuntamiento ni de la asociación de vecinos del barrio: “Ni el nuevo presidente ni el alcalde hacen nada”. 

Hace tres semanas, recuerdan, se desplazaron hasta la casa en cimientos de Casanova de Eirís tres patrullas de la Nacional y la Local porque hay un hombre “que chilla y acumula basura”. Dicen que en tres días sacaron residuos con una excavadora para que al final, el individuo en cuestión volviese al esqueleto de hormigón: “Al final con esos tres días de trabajo habrían sacado a esa gente de las casetas”. 

Lo más acuciante para los de O Castrillón es el trastorno que provoca a las familias que tienen ese telón de fondo en su día a día, “por aquí pasan los abuelos con sus nietos y se los cruzan”. 

En cuanto a los que vienen a comprar la droga, los testigos aseguran que son siempre los mismos. Ya los conocen de vista. La mayoría solo acuden a por su dosis, pero los hay que se quedan un rato sobre el perímetro.

Denuncian un punto de venta de droga en las casetas de Antonio Ríos