La ciudad sufre una ola de delitos de violencia machista desde noviembre

Un agente municipal detiene a un sospechoso de un delito de violencia de género javier alborés
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Las causas no están claras, y algunas fuentes apuntan a que se trata de una simple casualidad que la Policía Local haya registrado un aumento del número de casos de violencia de género. Fuentes policiales destacan que esta ola comenzó precisamente el 25 de noviembre: el Día Internacional contra la Violencia de Género. Desde entonces, y hasta el día de ayer, los patrulleros municipales han detenido a once sospechosos, lo que supone el 50% de los arrestos por esta causa que llevaba realizado a lo largo de este año que finaliza.
Hasta ese punto de inflexión, 2016 no se diferenciaba mucho del año pasado, cuando fueron arrestados 25 hombres como sospechosos de agredir a sus parejas. Buscando una explicación, las autoridades plantean la posibilidad de que se trate de una especie de “efecto llamada” debido precisamente a los actos del Día Internacional de Violencia de Género, que han ayudado a sensibilizar al público sobre esta cuestión.

tolerancia cero
“No siempre es la persona maltratada la que nos llama –advierte un agente–. Muchas veces llegamos y nos dice que lleva bastante tiempo, incluso años, soportando malos tratos, pero cuando no llama ella, nos alerta alguien de su entorno, como puede ser una hija”. Aunque la víctima no quiera denunciar a su presunto maltratador, la Policía Local actúa de oficio y le arresta. “Hay una política de tolerancia cero”, aseguran.
Fue el caso del viernes pasado, cuando una mujer fue agredida por su marido delante de su tres hijos, todos menores de edad. El hombre aseguró que su mujer le había pegado un puñetazo por obligar a su hija de 13 años a hacerle la cena, y presentaba una herida en el labio superior, mientras que la mujer aseguraba que le había pegado a ella varias veces y cortado en el mentón con una botella de cristal rota. Fue denunciado de oficio.
La semana anterior, la Policía Local se encontró en un caso parecido en Os Mallos, cuando una mujer se negó a denunciar a su pareja, aunque reconoció que la había amenazado de muerte con un cuchillo y le había golpeado estando borracho. Y que, además, esto ocurría con bastante frecuencia.

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