Julio Llamazares | “Las catedrales son el alma de las ciudades y las hemos vendido al turismo”

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Un viaje en el que el autor, que estará hoy presentando el libro en la Fundación Luis Seoane a las 20.00 horas dentro del ciclo “Letras de otoño”, conoce en profundidad estos “edificios fabulosos”, que él compara con las flores porque considera que “son enormes rosas arquitectónicas de piedra que hay que ir deshojando para captar todo su aroma, esencia y belleza”. 
Por eso, asegura, lleva mucho tiempo “visitar una catedral, porque hay que degustarlas en toda su belleza y toda su identidad”, para así ver todo lo que encierran y conocer las curiosidades, leyendas, cuentos y fantasías que anidan en ellas” y poder “entender mucho más el mensaje que encierran y la historia que guardan”. 

Llamazares afirma que estos edificios “han sido durante siglos el alma de piedra de las ciudades. Son el eje, el corazón y el alma de las ciudades, y continúan siéndolo”. Ya que, según indica el escritor “algunas ciudades giran prácticamente en torno a esos edificios que no solo tienen un sentido religioso, sino que también determinan o determinaban el urbanismo, la vida e incluso el comercio de esas ciudades”. 
Pero el autor lamenta que esa situación ha cambiado con el paso del tiempo “no solo dentro de la catedral, si no fuera de ellas”, algo que “tiene que ver con los cambios sociales que España experimentó en los últimos años”. “Las catedrales son como un gran libro de piedra alzado en el horizonte de las ciudades, y mirándolas uno puede conocer y saber más de la ciudad en la que está”, asegura Llamazares, que destaca que estas construcciones son como “el cuaderno de viaje de las ciudades y de las sociedades que las construyeron y, en ese sentido, son el cuaderno de bitácora, de su navegación histórica”.

Reflejo
Por ello, cada una de las catedrales refleja “los cambios sociales que el lugar ha ido experimentando a lo largo de su historia” y “el momento que se está viviendo a nivel social, político cultural o religioso”.
Por eso mismo las catedrales no son ajenas a lo que está ocurriendo en los cascos históricos, donde se emplazan la gran parte de ellas. El fenómeno de “la gentrificación turística, del vaciamiento de la vida vecinal y de los cascos antiguos para darlos al turismo”, lo que provoca que se hayan convertido, según el autor, “en museos que solo visitan turistas”. 

Una de estas consecuencias ha sido el cobro por entrar en estas construcciones, ante lo que Llamazares se muestra contrario, ya que “es el pueblo el que las ha construido y aquellos que deberían considerarlas como suyas ya no entran a visitarlas, tan solo son los turistas los que acceden”. El escritor destaca que, hace 16 años, cuando empezó este largo viaje en la Catedral de Santiago, todavía eran de libre acceso todas las catedrales, algo que vio como cambió rápidamente hasta el día de hoy. 

“El alma de las ciudades son las catedrales y las hemos vendido al turismo”, son “el alma religiosa, arquitectónica, simbólica y artística”, asegura Llamazares. El autor confiesa que la que más le ha marcado en su vida fue la catedral de León, ya que “fue la primera que vi y me impactó con esa fuerza que tiene”. Asegura que “en esa impresión tan fuerte seguramente está mi pasión por las catedrales y el origen de este proyecto literario, el deseo de querer conocerlas todas”. 
“La sensibilidad de una persona la marcan muy pocas cosas y una es la primera vez que ve el mar o la primera vez que se enamora, pero también la primera vez que ve una catedral” dice el autor, porque según él, este momento “no deja de ser un gigantesco caleidoscopio en la mirada de un niño que puede fascinarle y sobrecogerlo a la vez”.

Julio Llamazares | “Las catedrales son el alma de las ciudades y las hemos vendido al turismo”