Varios árboles de Novo Mesoiro sufren ataques con productos tóxicos

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Novo Mesoiro amanecía esta semana con cuatro árboles secos en la calle de Ancares y carteles del Ayuntamiento advirtiendo de que las especies fueron dañadas con algún producto nocivo y que en caso de que algún testigo viera presencia en la zona, se lo hiciera saber a la Policía o llamase al teléfono de información ciudadana 010. 
Al parecer, este conjunto de especies fue atacado con alguna sustancia que las mató, una práctica que, según el ingeniero forestal Carlos Franco, es más habitual de lo que parece. El experto señala que no hay una relación directa entre la Administración y los usuarios que, por distintas razones, se encuentran molestos con la vegetación. Cuenta que, normalmente, los ayuntamientos hacen caso omiso a las quejas de los residentes y estos terminan por atajar el problema por su cuenta. 
Por otra parte, Franco señala que los planes arquitectónicos no incluyen a ingenieros agrónomos para saldar las construcciones con zonas verdes y que ese arbolado se elija acorde con la zona: “La ley exige que con tantos metros de urbanización, haya tantos metros cuadrados de verde, pero generalmente es el arquitecto de la obra quien se encarga del tema”. 
El resultado es que “suelen escoger especies inadecuadas para lugares inadecuados”. En este sentido, Franco explica que en la mayoría de los casos, la exterminación se debe a la invasión de las ramas de árboles en las ventanas de edificios o incluso que los vecinos pueden sentirse amenazados en el sentido de que cabe la posibilidad de acceder a las casas a través de su esqueleto. También suelen reaccionar los que pasan todos los días por debajo de ejemplares de hoja perenne que acumulan el agua de la lluvia. 
Esto hace que en los días anfibios, caigan grandes gotas de estos árboles. Lo fácil que es acabar con su vida incita a que cada uno tome la justicia por su mano: “El árbol va a estar quieto, esperando por ti así que todo el mundo lo puede hacer”. 

presión
Algo tan simple como podar un árbol se convierte en toda una odisea, según Franco, porque los gobiernos sienten la presión de grupos ecológicos y muchas veces no responden a las necesidades de los vecinos ante posibles reacciones. A la hora de colocar vegetación en medio de una urbe hay que tener en cuenta muchos factores que solo los especialistas controlan. 
El ingeniero indica que, por ejemplo, los plátanos pueden romper las aceras con sus raíces y que los chopos y los álamos son peligrosos cuando llegan a una edad porque la rotura de ramas es muy frecuente. 
En este sentido, el experto comenta que ahora que cada vez las casas son más pequeñas y los chalés, en concreto, tienen menos metros a la redonda, los viveros explotan especies no tan grandes porque tienen mayor demanda. 
Esa es también la actitud que deben tomar los que tienen el poder para evitar que una vez que crezcan, las especies arboríferas no entorpezcan o produzcan problemas de otros tipos a los viandantes y residentes de la zona donde se encuentran.

Varios árboles de Novo Mesoiro sufren ataques con productos tóxicos