Olaza quiere seguir en Vigo al acabar su cesión

GRAF6014. VIGO, 06/10/2019.- El jugador del Celta de Vigo Lucas Olaza (d) disputa el balón con el jugador del Athletic de Bilbao Yeray Álvarez (i) durante el partido correspondiente a la octava jornada de LaLiga Santander, disputada este dom

El lateral uruguayo Lucas Olaza confía en hacer “una buena temporada” con el Celta para cumplir su “sueño” de continuar en el fútbol español, al que regresó el pasado mes de enero, cedido por Boca Juniors, tras un breve paso por el filial celeste, con el que disputó veinticuatro partidos la temporada 2014-2015 en la Segunda División B.

“El Celta me abrió las puertas de jugar en el fútbol europeo, que es lo que sueña cualquier niño de Uruguay. Por eso le estoy tan agradecido. Yo quiero seguir jugando acá, me siento muy bien en España, pero no sé qué va a pasar en el futuro. De mí sólo depende trabajar y hacerlo lo mejor posible”, declaró el defensa.

El charrúa, que finaliza su cesión en junio de 2020, llegó en el pasado mercado invernal al Celta para suplir la baja de Júnior Alonso –se marchó traspasado a Boca– y pelearle la titularidad a David Juncá, quien hasta entonces lo había jugado todo.

Tardó dos meses en entrenar en una convocatoria –fue descartado en sus siete primeros partidos, primero por Miguel Cardoso y después por Fran Escribá–, pero una lesión muscular de su compañero le abrió las puertas de la titularidad ante el Villarreal, en un duelo que acabaría siendo clave para la continuidad del equipo en la máxima categoría.

“El fútbol es así. El inicio no fue fácil, pero supe esperar mi momento. Y cuando llegó mi oportunidad lo hice lo mejor posible. En cada entrenamiento siempre doy lo máximo, trabajo para ayudar a crecer al equipo”, afirmó.

El lateral reconoce que haber jugado en Boca es “una de las cosas más lindas” que le ha pasado en su carrera: “El ambiente que se vive en cada partido es una locura, da igual el día o el horario. Eso fue lo que más me sorprendió”.

Familia humilde
De familia “muy humilde”, Olaza agradece a sus padres el “sacrificio” que hicieron para que él pudiera seguir jugando.

“Cuando uno es chico no se da cuenta, pero ahora sé lo qué mis padres hicieron por mí. A mí me tocaba tomar dos colectivos (autobuses) para ir a entrenar, pero ese es el sacrificio que cualquier futbolista haría allí. Ellos, sin embargo, cambiaban turnos para llevarme, daba igual el día o la hora. Siempre me dieron su apoyo”, recuerda.

Pese a tener menos de cuatro millones de habitantes, Uruguay siempre se ha caracterizado por ser un país de buenos futbolistas.

“Allá todo lo ganamos con mucho sacrificio, allá todo cuesta el doble. Hay mucha humildad, mucho trabajo. A pesar de ser un país pequeño, salimos muchos futbolistas por esa garra, por ese trabajo que le metemos”, consideró.

Olaza quiere seguir en Vigo al acabar su cesión

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