Reportaje | Las pequeñas cosas vienen para hacer que cada hogar sea diferente

La tienda es una prolongación natural de la galería | javier alborés
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Por su amor al diseño y como una forma de que los coruñeses entren sin llamar a la puerta, Latrastienda es desde ayer una prolongación natural de la galería Monty4 en Montroig, 4 para servir el arte de otra manera, en objetos con referencias a autores contemporáneos clásicos, una extensión de lo que había para que la mirada se detenga no solo en las paredes, sino también en las pequeñas cosas que han seleccionado.
Y es que el centro lleva contando lo que pasa en la ciudad desde hace ocho años a través de lienzos de creadores gallegos. Ahora quieren seguir haciéndolo, pero con un complemento que lleve a los vecinos a otro tipo de productos. Desde el local cuentan que vienen del mundo de la arquitectura. Por eso, aprecian los objetos con personalidad en un punto donde lo local se abrazará a lo internacional popularizando así la impronta: “Nos dimos cuenta de que llegamos a un tope de público y queremos aumentarlo, además de generar un capital para seguir con nuestra experimentos”.
Latrastienda está inspirada en las tiendas de museos y galerías, en artistas clásicos contemporáneos, pero con calidad. Huyen del merchandising puro y duro y lo que contiene el negocio habla con imágenes como una taza de pop art, que recuerda a Warhol, una vela con un collage de Basquiat, o joyas de diseñadores como Philippe Starck, David Chiperfield, Charles and Ray Eames, René Mäkelä o Zosen Bandido, entre otros, dispuestos a darle un toque diferente a cada hogar. Trabajarán también con la firma Vitra que aportará al ecosistema modelos tan conocidos como la silla Panthom, la primera de una sola pieza en plástico.
Latrastienda se abre después de tres años dándole vueltas a la cabeza para dar con algo innovador, “hemos visto algo parecido en Londres”, que tiene el plus de que lo elegido tiene chicha. Con ella, creen que la gente entrará sin miedo porque a día de hoy “todavía preguntan en la puerta si pueden pasar”.
En un lado del bajo, habrá espacio para charlas, talleres y demás actividades que completarán al pincel y al mundo del diseño. También será punto de encuentro, no a modo de cafetería pero sí como una especie de ambigú donde compartir. l

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