Cadenas apela a la independencia del juez, “exigencia más vigente que nunca”

el presidente del tribunal superior de xustiza recibió su condecoración de manos de gonzalo moliner, máximo dirigente del consejo general del poder judicial
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No es Miguel Ángel Cadenas persona amiga de las soflamas o las declaraciones incendiarias, como bien lo describían ayer quienes acompañaron al presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en el acto en que se le imponía la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort, la máxima distinción que otorga el Ministerio de Justicia a la carrera de un magistrado, y que él recibió de manos del presidente del Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner.

El presidente del TSXG recibió ayer la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la máxima distinción profesional

Atributos como la “prudencia”, la “serenidad” pero también su “fina ironía”, a los que se refirieron el magistrado del alto tribunal gallego José Antonio Outeiriño, encargado de la laudatio en el acto de ayer, y el propio Moliner sirven también para calificar el discurso en el que Cadenas aprovechó el repaso a su andadura profesional para, en tono sosegado pero contundente, poner el valor el papel que ha adquirido el Poder Judicial frente a su debilidad en la etapa preconstitucional.

Apeló a su independencia, una “exigencia hoy más vigente que nunca” y un deber que, según recalcó, ejercen cada uno de los jueces, “cuya innegociable asunción es precisamente la que otorga al juez ante la sociedad soberana garantía de indemnidad, denominación de origen e identidad constitucional”. Y remató: “El juez que hace dejación o entrega a otro su independencia no puede tener sitio, no tiene cabida en el escalafón judicial”.

 

contra las injerencias

La proclama no es inocente en un momento en que una parte importante de los jueces se está pronunciando contra algunas de las reformas que introduce el Ministerio de Justicia y que, en el caso de la de la Ley Orgánica del Poder Judicial, nacen bajo la sospecha de facilitar la injerencia del poder político sobre el órgano de gobierno de los jueces.

Además, cuando el presidente del TSXG recordaba ayer que a diferencia del resto poderes, el judicial está “únicamente” sometido a la ley con “imparcialidad, independencia y predeterminación competencial reglada”, lo hacía ante una amplia representación de las administraciones estatal, autonómica y local, personificadas en el delegado del Gobierno, Samuel Juárez, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o la presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, y el alcalde, Carlos Negreira, entre otros dirigentes políticos y personalidades de distintos ámbitos. Muy especialmente el judicial, encarnado, por ejemplo, en dos de los predecesores de Cadenas en la presidencia del alto tribunal gallego, como son Antonio González Nieto y Jesús Souto, además de los miembros de la sala de gobierno del TSXG y muchos compañeros de profesión que quisieron acompañarle.

Entre los presentes en el acto de ayer estaba también Antonio Platas, decano del Colegio de Abogados de A Coruña, el órgano que, en unión con el Colegio de Procuradores, promovió en el año 2009 la solicitud para que la Cruz de San Raimundo de Peñafort le fuera concedida a Cadenas por sus méritos en sus 38 años de carrera.

Su breve turno de palabra sirvió a Platas para ensalzar las virtudes del homenajeado pero, sobre todo, para transmitir a la máxima autoridad del Poder Judicial la “inquietud” de la abogacía coruñesa ante las “tensiones surgidas de un año a esta parte”, una inquietud, subrayó, “no corporativa, sino siempre en defensa de la ciudadanía”.

 

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