Reportaje | Los que le pusieron alas a la libertad de la Movida

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Porque llevan un año disparando arte desde La Marina, la galería de José Lorenzo lo celebra con la que dicen es su exposición más ambiciosa, una colectiva NFM 71 sobre la figuración madrileña, que se podrá ver desde hoy a las 20.00 horas con Luis Gordillo, el coruñés Carlos Alcolea y Pérez Villalta como referentes. Y es que la muestra pondrá en fila india por primera vez en este tipo de centros a los nombres que englobaron el grupo artístico.


Estará abierta hasta el 22 de mayo y está centrada en ellos, en concreto, en el grupo denominado Los Esquizos de Madrid. Serán, en total, 15 piezas de artistas tan destacados en el panorama nacional como el coruñés Carlos Alcolea, Luis Gordillo, Carlos Franco y Guillermo Pérez Villalta.

Antecedente
La nueva figuración madrileña supuso un movimiento cultural, precedente al fenómeno de La Movida, que se desarrolló a partir de los primeros años 70 y fijó las bases de un nuevo lenguaje pictórico en España. Enfrentados al conceptualismo, fueron como una especie de antecedente de la Era del Entusiasmo. En ese momento, al iniciarse los ochenta, el arte español se apoyó en todo esa explosión de ideas, se promocionó y los que manejaron pinceles se hicieron profesionales.


Estilísticamente, huyeron del informalismo y se aliaron con la ironía a la que hicieron plástica. La pintura se hizo más hedonista, más lírica y dieron un paso más a nivel temático. Fueron, por tanto, introductores de una “década multicolor”, como la definió el crítico Ángel González.


El grupo, pionero en España, superó con esta forma de hacer el debate secular abstracción-figuración y la exhibición es una prueba de ello, reuniendo piezas de Gordillo y del teórico Javier Utray, que marcó el principio del discurso que completaron Carlos Franco, Chema Cobo o Carlos Durán. Entre todos fabricaron un nuevo idioma junto con Juan Antonio Mañas o Pérez Villalta. En definitiva, la Nueva Figuración y, más aún, el grupo de Los Esquizos de Madrid, fue pionero y le puso alas a la libertad antes que lo hiciera el resto en los 80. Entre el pelotón, destacó el coruñés Carlos Alcolea, un pintor de culto que también está presente, él y sus atmósferas atípicas, con un acrílico, que es uno de los formatos más codiciados por los coleccionistas porque fue donde el que bebió de Alex Katz y Matisse era más libre.

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