Antonio Orejudo | “Acostumbro a escribir disgustado, pero este lo acabé muy enamorado”

El autor realiza una pequeña autobiografía a modo de concierto | quintana
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Si fuera un millenial, Antonio Orejudo sería youtuber, “con mi canal y mis cositas” porque no solo hay “mendrugos” en la comunidad del vídeo casero y él cree que la literatura acabará siendo como la filatelia, “para un grupo muy reducido de personas”, algo en lo que opina tienen culpa también los escritores que escriben para otros escritores. 
Antes de que esto ocurra, vino ayer a presentar “Grandes éxitos”  (Tusquets), que empezó con la intención de recoger textos dispersos, “algunos difíciles de conseguir, pero pensé que esto no tenía demasiado valor e hice una pequeña introducción a cada uno”. 
Contó a modo de cantante pop cómo surgió, sus circunstancias, y conforme avanzaba se dio cuenta que había conexión así que sin querer construyó una pequeña autobiografía literaria, “hablo de cosas de mi vida sí, pero cuento más ese aprendizaje literario de un chaval que quiso ser escritor en los 70, 80 y que más o menos lo consiguió en el siglo XXI”. 
Y aunque hay reflexión sobre ciertas cosas, explica Orejudo que la claridad y la alegría están por encima de todas las cosas para convertirse en uno de los libros que más le gustan: “Acostumbro a escribir disgustado y harto, pero este lo acabé muy enamorado”. 
Antonio lo equipara a ese hijo con el que ya no contabas y que acaba siendo el más querido. “Grandes éxitos” no fue nada tortuoso, apenas le dio vueltas ni tuvo presión alguna. Analizando sus letras pasadas, dice que fue igual de crítico que siempre, “me doy mucha caña y no incluí ningún artículo periodístico porque son penosos”. 
Lo principal del libro es que confirma que cuando decidió coger el boli y dedicarse a la literatura estaba en un mundo que ya no existe: “Siempre digo que entre mi padre y yo no había tantas diferencias como entre mi hijo y yo, incluso yo podría hablar con Petrarca de libros y con mi hijo no. Antes nos admiraban, ahora ni lo hacen ni dejan de hacerlo, somos freaks”. En un concierto donde Orejudo se permite dar hasta un bis: “Me parecía un final redondo, un concierto sin bises no es un concierto”. 
Y en este lo da todo con redoble de batería incluido, que es la sensación que tuvo el autor de disfrutar de principio a fin. l

Antonio Orejudo | “Acostumbro a escribir disgustado, pero este lo acabé muy enamorado”