Las mujeres desempeñan el rol de cuidadoras en más de ocho de cada diez hogares gallegos

Una mujer cuida de su hijo mientras dan de comer a los cisnes en un parque de Santiago de Compostela.
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El cuidado de familiares mayores, de personas dependientes y de los hijos recae en las mujeres en más del 80% de los casos, según informó la doctora en psicología Vanessa Blanco, lo que significa que “la división sexual del trabajo prevalece” en la sociedad española y gallega actual.

El rol de cuidadora se trata de un papel impuesto histórica y socialmente que las mujeres desempeñan de forma vitalicia, no remunerada y continua. Muchas veces esta “carga” se disfraza en Galicia de lo que se conoce como “matriarcado”, explica la trabajadora social y educadora social Lía Paz. Este concepto se refiere a la idea de la mujer, sobre todo del rural, “que manda en su casa” y es la que “tiene el control”.

Sin embargo, el supuesto liderazgo y mandato que ejercen las mujeres significa en realidad que sobre ellas caiga uno de los pesos menos evidentes de la vida familiar, los cuidados.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, las mujeres se encargan del cuidado de sus hijos en el 82% de los hogares y Blanco añade, en este sentido, que también se responsabilizan del cuidado de personas dependientes en el 84% de los casos.

 

División sexual

El estudio del CIS también evidencia la división sexual del trabajo, es decir, la tendencia de atribuir labores concretas y diferentes a los hombres y a las mujeres por su razón de sexo.

El análisis muestra que en caso de que ambos se encuentren en las mismas condiciones de trabajo y tengan que renunciar por alguna razón, el 52,3% de los entrevistados cree que debe ser la mujer la que deje a su puesto de trabajo o reduzca su jornada y solo el 39,5% cree que deben mantener las mismas condiciones en cualquier contexto.

Así, el estudio revela que la mayoría de los españoles creen que los padres tienen la función principal de conseguir recursos económicos para la familia y encargarse enseñar los valores a sus hijos; mientras que el papel de las madres es dedicar tiempo a sus hijos, encargarse de su educación y de sus necesidades básicas.

En lo que respecta a los cuidados de dependientes, Vanessa Blanco confirma que “incluso en este ámbito” el rol de cuidados es “desigual”. “Las mujeres se hacen cargo de las tareas domésticas, de los cuidados básicos y del apoyo emocional”, mientras que los hombres “se dedican al acompañamiento, la vigilancia y a la realización de gestiones”.

Las consecuencias pueden ser “devastadoras” para las cuidadoras. Uno de los efectos más comunes es sufrir el síndrome “burnout”, es decir, las personas afectadas “pasan a un estado mental de agotamiento, debido al estrés que provoca su labor”, lo que directamente repercute en el ámbito “físico y emocional”, explica Lía Paz. Vanessa Blanco también recalca que la mitad de las cuidadoras sufren depresión,

Las mujeres desempeñan el rol de cuidadoras en más de ocho de cada diez hogares gallegos