Reportaje | La ciudad moldea la tendencia de una artesanía única y con criterio

Mostrart es una radiografia de lo que está ocurriendo javier alborés
|

Que la artesanía está de moda es algo en lo que tiene que ver la irrupción de una nueva generación de manos formadas en la escuela y la Universidad, que cogen la tradición, le dan una vuelta o innovan desde cero, sin más. A Coruña es escenario de este movimiento y Mostrart, la feria que acampa hasta el 15 de agosto en Méndez Núñez, supone una buena radiografía de lo que está pasando. 
Cuenta el presidente de la Asociación Galega de Artesáns, Manuel González que en esta edición se pueden ver a profesionales a punto de jubilarse con otros que supieron entender que al producto hay que diferenciarlo del resto y viven su momento de oro con otros que arrancan: “Es gente de 20 a 30 años con un perfil artístico que bien estudiaron en la Pablo Picasso o en Belas Artes”. Todos con un criterio sobre la mesa y, al igual que ocurre en la otra punta del mapa con los talleres barceloneses del Born, A Coruña no es para menos: “Es como si todo estuviera a monte y de repente floreciese”. 
De ahí, que sea tan importante que la administración le dé alas a esta tendencia “facilitando la actividad promoviendo mercados como el que organiza el Ayuntamiento en San Agustín”. De los consagrados, Manuel asegura que la mayoría empezaron sin expectativas ni viabilidad, pero acabaron dedicándose a la artesanía y generando empleo. Un ejemplo está en E. Ferro que heredó la tradición familiar, pero supo darle un plus, ese plus se traduce hoy en trabajadores y una tienda en A Coruña. 
Ardentía empezó con “cuatro pendientes y en la actualidad tiene alquilada una nave en Bergondo, siete empleados y exporta a toda Europa”. A estos, hay que sumarle los nuevos chavales, dice, que pueden llevar al país a otro nivel de artesanía como el que hay en Reino Unido o Francia, de prácticas que se fueron mimando desde principios del siglo pasado y han dado paso a firmas de lujo como Loewe o Louis Vuitton: “Empezaron en la artesanía y se especializaron, generando progreso”. 
González asegura que “se puede llegar a vivir algo parecido, a pesar de que van más de 100 años por delante”. 
Aquí en la península, fermentan talentos como Víctor Ares, que afila su gen creativo en Os Mallos. Fani ofrece diseños de porcelana después de estudiar en el centro de Orillamar y beber de Portugal. Anudo tiene base en Ámsterdam, pero son coruñeses poniéndole collares al mundo con sus manos en un saco donde El Arce Imaginario utiliza tablas de skate para crear en la calle del Orzán y Adobe muestra su forma de entender la cerámica en su taller de la Ciudad Vieja.  l

Reportaje | La ciudad moldea la tendencia de una artesanía única y con criterio