Talento coruñés al servicio de la eficiencia energética

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El 70% del calor (y del frío) de un inmueble se escapa por las ventanas. ¿Cómo evitar esto, en un clima como el del noroeste en el que, en ciertas épocas del año es tan necesario acumular calor en las viviendas?. Es la pregunta que removía las mentes de dos jóvenes arquitectos coruñeses, que se pusieron manos a la obra para tratar de encontrar una solución, no solo viable, sino que, además, pudiera ser considerada “sostenible y respetuosa con el entorno”. Así, tras meses de trabajo, las firmas de Cristina Vilares y Ángel Romo se plasmaban en el proyecto “Hazte un hueco”, un trabajo con el que se presentarían al concurso de arquitectura de la Fundación Konecta. El reconocimiento a esta labor llegaba con la resolución del concurso: una mención especial por parte del jurado para este proyecto con marcado sello coruñés.
“Hazte un hueco” es la carta de presentación de los dos arquitectos, una propuesta para el tema del concurso de este año: arquitectura para una crisis. La idea surge, según señala Cristina Vilares, “con la intención de mejorar la calidad de vida de las personas”. “Nos centramos en el ahorro energético, pero también quisimos que se emplearan materiales sostenibles, que fuera barato, medioambientalmente respetuoso y que se adaptara con facilidad”, explica la joven. Por ello, diseñaron un prototipo de módulo de ventanas que, a través de un sinfín de posibilidades gracias a la combinación de capas, creara un nuevo concepto de arquitectura.  

CUESTIÓN DE INGENIO
La idea presentada conquistó al jurado. Era eficiente, fácil de llevar a cabo y permitía dar un salto cualitativo en el empleo de materiales de construcción. Los jóvenes propusieron cuatro posibles combinaciones de las capas que se podrían utilizar, pero “las posibilidades son infinitas”, explican sus creadores. “Nos inventamos estas capas y propusimos unas metálicas, acumuladores solares y contras reflectoras, entre otras”, aclaran.
En función del proyecto arquitectónico a realizar, la ubicación geográfica, las condiciones climáticas o, incluso, la orientación de los inmuebles, se puede realizar una u otra combinación, que permita conseguir las mejores condiciones de eficiencia para lograr el mayor ahorro energético.
A pesar de la innovación y de la facilidad de llevarlo a la práctica, el proyecto quedará guardado en un cajón “por ahora”, broma Vilares. La Fundación Conekta convoca este concurso para “tener un banco de ideas como un soporte para generar un debate para el siglo XXI”, explican los jóvenes. A falta de financiación para ponerlos en marcha, las ideas esperan su turno en los despachos.
Estos dos coruñeses han demostrado con su trabajo que innovar, a pesar las limitaciones económicas, es posible si hay talento al servicio del esfuerzo y la dedicación. Por ello, a punto de poner los dos pies definitivamente en el mercado laboral, abogan por una mayor diversificación de la profesión. “En época de bonanzas, los arquitectos hemos estado muy concentrados en equipamientos, viviendas... que no deja de ser el campo de la construcción. Creo que hay mucho que aportar, pero hay que abrir camino”, explica Vilares. Ve difícil establecerse como arquitecto en A Coruña, pero cree que hay muchas parcelas por explorar; una de ellas, el urbanismo social: una cuestión de futuro.

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