La elección de la mitad del Senado francés hoy dará la mayoría a la derecha

Vista general del Senado de Francia. EFE/Archivo
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Las elecciones hoy al Senado francés para renovar la mitad de los 348 escaños mediante el voto de 87.734 grandes electores, en su mayoría concejales, darán con seguridad la mayoría a la derecha, un cambio de color político que por sí solo no debe tener grandes consecuencias.

Los primeros colegios electorales abrieron sus puertas a las 08.30 hora local (06.30 GMT) en algunos departamentos de la Francia metropolitana.

Habrá resultados parciales a partir de las 18.00-19.00 horas (16.00-17.00 GMT) aunque los resultados definitivos no se conocerán hasta bien entrada la noche, cuando finalice el proceso en los departamentos y territorios de ultramar.

De los 1.732 candidatos para los 178 puestos en juego (han de tener un mínimo de 24 años), el 42,23 % son mujeres y la edad media es de 55 años.

El sistema de elección es el proporcional para 119 senadores y mayoritario para los 59 restantes, los de los departamentos de menor población que sólo eligen dos escaños.

Como más del 95 % de los grandes electores son concejales (el resto son parlamentarios y consejeros generales), el resultado de estos comicios estará en directa relación con el escrutinio municipal celebrado en marzo pasado, que supuso un vuelco en favor de la derecha.

La cámara alta se renueva por mitades cada tres años (el mandato de un senador es de seis años) y desde 2011 la mayoría era de la izquierda, gracias al grupo de los socialistas (128 escaños), al de los comunistas (21), al de la Unión Democrática y Social Europeo (19) y al de los ecologistas (10).

En la derecha, el principal grupo (que ha sido también el de la cámara) es el de la Unión por una Mayoría Popular (132), al que se añaden los centristas de la UDI-UC (32) y los no inscritos (6).

Según las proyecciones de algunos analistas a partir del actual mapa municipal, la derecha podría salir de la jornada de hoy con una mayoría de una decena de senadores sobre la izquierda en el Gobierno, lo que en principio no debería tener muchas consecuencias legislativas.

La razón es que los diputados de la Asamblea Nacional tienen la última palabra sobre los textos que se someten al Parlamento, y pueden enmendar modificaciones o iniciativas llegadas del Senado, aunque la confrontación supone un retraso en el procedimiento.

No obstante, la pérdida de esta cámara puede complicar los planes del presidente francés, el socialista François Hollande, para llevar a cabo reformas institucionales que necesitan una mayoría de tres quintos en el Congreso, la reunión de la Asamblea y del Senado.

Se trata de reformas para reforzar la independencia de la justicia, modificar el estatuto del jefe del Estado, reducir el número de cargos electos, introducir una dosis de proporcionalidad en las elecciones legislativas o dar el derecho de voto en las municipales a los extranjeros no comunitarios, que necesitarán un consenso que vaya más allá de la izquierda en el poder.

Una novedad que se espera que aporte la votación de hoy es la probable entrada en la cámara alta del ultraderechista Frente Nacional (FN, para el que se habla de uno o dos escaños), que fue el partido más votado en los comicios al Parlamento Europeo de mayo (con un 25 %), aunque su asiento municipal en Francia es todavía débil.

La elección de la mitad del Senado francés hoy dará la mayoría a la derecha