La ciudad se prepara para una segunda alerta roja más peligrosa aún

El Ideal Gallego-2017-02-07-008-15328598
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Los servicios de emergencia pasaron el día de ayer pendientes de los informes meteorológicos.  El jueves será el momento de más peligro, cuando se declare la alerta roja por mal tiempo en el mar, y se teme que si el viento no rola y se mantiene con componente norte, impulse las olas contra el Paseo Marítimo, a diferencia de lo que ocurrió el jueves  y el viernes pasado, cuando la bahía del Orzán se mantuvo relativamente tranquila mientras que vientos de 130 kilómetros por hora azotaban los tejados de la ciudad. 
De momento, durante el día de hoy se mantendrá la alerta naranja por oleaje, con ondas de entre cinco siete metros de alto, producto del mismo anticiclón que envió el anterior temporal y que se mantiene fijo sobre el Atlántico. Sin embargo, el viento será de componente oeste, y fuerte a intervalos de fuerza a 7 y soplará durante la mayo parte del día, por lo que se espera que el Ayuntamiento ordene el cierre de parques y jardines en prevención de que se desprendan ramas, las mismas zonas verdes que permanecieron precintadas durante todo el fin de semana. 
Mañana se espera que la situación se mantenga, para empeorar el jueves. Hasta entonces, las autoridades confían en que no sea necesario cortar la circulación peatonal en el Paseo Marítimo, aunque todo depende de la evolución del temporal.

remanso
De momento los operarios se esforzaban por paliar todos los daños producidos por el temporal. Durante toda la mañana, estuvieron retirando vidrios de la antigua cafetería Remanso, en previsión de que algunos cayeran impulsados el viento, como ocurrió al semana pasada. La instalación lleva años abandonada, después de que la concesionaria tuviera que abandonarla tras años de no abonar las cuotas y, desde entonces, el Ayuntamiento, al que pertenece las instalaciones, no ha llevado a cabo ninguna obra de reforma ni de mantenimiento.
Los bombero sacudieron al semana pasada a retirar algunos cristales pero ayer los operarios desmontaron bastante más de la cubierta exterior. Desde el Ayuntamiento señalaron que no se eliminó ninguno de la cafetería en sí, para que no se filtrara la lluvia. 
También fue necesario podar un árbol situado en la confluencia de la calle Hospital con Zalaeta, tronchado por las fuertes ráfagas de viento, así como otros trabajos menores en las cercanías: en la plaza de Fuente Luisa, los bomberos aseguraron unas ventanas en un edificio abandonado, mientras que en un edificio situado en el número 19 de la avenida de Pedro Barrié de la Maza había resultado dañada parte de una cornisa, que solo fue la enésima actuación de los bomberos.  n

La ciudad se prepara para una segunda alerta roja más peligrosa aún