La Barrié adquiere seis obras en ARCO y la Drawing Room para su colección

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La Fundación Barrié se hizo con seis nuevas obras para sus fondos en la pasada edición de ARCO y la feria Drawing Room. Las firman los gallegos Kiko Pérez y Manuel Eirís, los españoles Néstor Sanmiguel y Raúl Artiles y las portuguesas Ana Santos y Ana Manso y tienen el dibujo como eje central. 
De esta forma, la entidad confirma su compromiso con la impronta contemporánea a través de una colección que engorda con nombres capaces de llegar a lo pictórico desde otros soportes como la escultura, el diseño o los procesos performativos. 
Todos investigan las posibilidades que se dan dentro y fuera del lienzo para acabar marcando ellos mismos los límites que pueden definir lo que se conoce hoy por pintura y que es muy diferente a lo de antes. 
En el pote de artistas, la Barrié cuenta con la coruñesa Ángela de la Cruz, se va hasta figuras de fuera como Günter Förg, Jason Martin, Shinique Smith, Imi Knoebel, Jonathan Lasker, Helmut Dorner o Franck Nitsche y da un salto al pasado para recoger lo sembrado por gente destacada en la segunda mitad del siglo XX. 
Parte de los nombrados se unen a los Jean-Marc Bustamante o Jessica Stockholder y el resultado sirve para orquestar una herramienta didáctica capaz de generar actividades enfocadas al debate y el entendimiento de la creación contemporánea de los últimos 30 años. 
Con la presencia de estas piezas en las sedes de Vigo y A Coruña se potencia, dicen desde la fundación, la capacidad crítica, la estimulación y la expresividad de los que las perciben. Entre las nuevas adquisiciones, la Barrié destaca su poder de discusión acerca de lo que es pintura actualmente y si Néstor Sanmiguel introduce el lenguaje y es capaz de sacar de la manga una especie de palimpsesto, Ana Santos trabaja a partir de la precariedad y la fragilidad. 
En este caso, proporciona una experiencia plástica con el mármol a través de un gesto mínimo. Por su parte, Raúl Artiles habla de la destrucción y de un nuevo renacer como si la naturaleza se rebelase contra sus propios defectos y el vigués Kiko Pérez se alimenta de lo cotidiano. Utiliza mapas y planos de ciudades como fuentes artísticas y los rotos y rozaduras le sirven para romper en una forma de hacer que recuerda al minimalismo y la vanguardia soviética. 
Desde Santiago, Manuel Eirís pone un toque de humor. Cuentan desde la institución que arranca de la experiencia urbana para sacar datos a la superficie. Por eso, el paso del tiempo es clave para entenderlo y su pintura la califican como incómoda. Su obra juega a tapar la historia desde la realidad y la ficción y el Premio Generación 2013 de Caja Madrid construye la memoria colectiva a través de un estilo minimalista, que colinda con la relación corpórea que establece la lisboeta Ana Manso con el objeto a pintar. Lo consigue mediante la escala, el color y el movimiento y las obras obedecen a intervalos y repeticiones, que estructuran el proceso y ofrecen nuevas formas de ver. 
La artista se mueve entre lo absoluto y lo incompleto para irse a formas de comunicar que no son verbales y que respaldan un proyecto, el de la Barrié, con vocación internacional y una naturaleza singular, capaz de abrir interrogantes y cerrarlas al mismo tiempo acerca del camino que ha tomado el mundo plástico y que no tiene que ver con los cánones clásicos. Poniendo en los fogones a distintas disciplinas que no entienden de marcos.

La Barrié adquiere seis obras en ARCO y la Drawing Room para su colección