Betanzos-El proyecto del nuevo puente del Mandeo evita el contacto de la madera con el agua

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lucía tenreiro > betanzos

  Vecinos de As Cascas advirtieron a la Xunta, a través de Augas de Galicia, y al Ayuntamiento de Betanzos del efecto negativo que, a su juicio, tendría el puente entre la calle de Manuel Bartolomé Cossío y la zona de O Pasatempo en la navegabilidad del Mendo. Los denunciantes alertaron de la insuficiencia del gálibo de 2,3 metros proyectado por la administración y de los riesgos de esta circunstancia en caso de accidente, por lo que forzaron una solución que, con el tiempo, se tradujo en un incremento de “unos centímetros”.
Ahora, con el puente del Mendo terminado pero sin uso, los betanceiros miran hacia el Mandeo y, en concreto, al anuncio de sustitución de la pasarela de madera que une O Malecón de A Ribeira con el paseo del municipio de Bullas, en la zona de O Xuncaliño.
El equipo de gobierno que preside García Vázquez confirmó ayer que, si bien el gálibo previsto es similar al de la estructura actual, colocada hace dos décadas, entre sus planes está modificar la disposición de los pilares de forma que la madera empleada en su construcción no entre en contacto con el agua en ningún momento para evitar su deterioro.
En cualquier caso, en cuestión de gálibos en Betanzos la falta de “orden” es evidente, y solo en el río Mendo, en su tramo urbano, entre As Cascas y A Ribeira, pueden contabilizarse hasta cinco medidas diferentes, desde el 1,40 de A Ponte Nova hasta el 2,85 de la pasarela que une O Malecón da Ribeira con el Paseo del Alcalde Ramón Beade Méndez, a escasos metros de la desembocadura.

Plazos > El gobierno municipal,  que acaba de adjudicar las obras por 181.552,68 euros, confía en iniciar los trabajos de sustitución del puente “lo antes posible”.
En los 90, el Ayuntamiento de Betanzos realizó una serie de mejoras en O Malecón de A Ribeira y Caraña, en ambos márgenes del Mandeo. La intervención más importante se centró en la construcción de un nuevo malecón, al norte, entre A Ponte Vella y O Xuncaliño, paralelo a la Calella de Caraña, y la adecuación del que discurre a lo largo de la N-651. En el malecón norte se construyó también de un paseo fluvial de trescientos metros de longitud.
La falta de conexión entre ambas orillas, al margen del habitual
de A Ponte Vella, en la salida hacia Ferrol y con una gran densidad de tráfico, llevó al consistorio a plantear la colocación de un puente peatonal que permitiría el enlace directo entre los paseos sin los peligros del tráfico rodado.
Sin embargo, el Ayuntamiento de Betanzos precisaba una pasarela de al menos 2,5 metros de ancho y la distancia a salvar entre los márgenes es de 40 metros por lo que se optó por un puente de madera, ya que si se empleasen vigas de hormigón, la altura necesaria “sería exagerada”.
El uso de madera posibilitaba una instalación rápida, un soporte de carga bajo y una mayor integración en el entorno del Mandeo, entre uno de los barrios más populosos y otro en auge.

Pacto > El puente, que con el tiempo se convirtió en una de las vistas más fotografiadas por los betanceiros y los visitantes y un símbolo de los nuevos paseos fluviales, se inauguró en 1993.
La financiación corrió a cargo de la antigua Obra Social Caixa Galicia, que también ahora aporta 165.000 euros para su sustitución, en virtud de un pacto de colaboración firmado en 2007 por el entonces alcalde de la ciudad, Manuel Lagares, y representantes de la entidad financiera. La inversión se completará con fondos municipales.


 

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