La calle de Barcelona recupera la calma con el cambio de dos bares conflictivos

la policã­a local mantiene precintado el king hasta la concesiã³n de una nueva licencia quintana
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Casi cinco meses después de su cierre forzoso por no haber pasado una inspección sanitaria, el bar King sigue centrando las miradas de los transeúntes de la calle de Barcelona; especialmente durante las últimas semanas. Aunque el establecimiento permanece precintado por la Policía Local, su propietario ha pedido permiso para poder entrar y acometer en él una serie de reformas. Sobre todo, pequeñas reparaciones, como fugas de agua y de mantenimiento que apuntan a una reapertura del local.

El propietario del King está haciendo arreglos para poder traspasar el local

No obstante, el dueño ya ha manifestado a las autoridades municipales su intención de traspasar el establecimiento y no hacerse cargo él mismo. Esta noticia ha infundido una relativa tranquilidad a los vecinos y comerciantes, que temían que la reapertura del King volviera a generar problemas.

“Estamos un poco a la expectativa por saber si los nuevos dueños van a abrir un local que tenga el mismo tipo de clientela que antes”, señaló el presidente de la asociación de comerciantes de la calle de Barcelona, José Manuel Castro. El portavoz apuntó que la conflictividad en la zona ha bajado “bastante” desde el cierre del bar King, pese a que muchos de los antiguos clientes siguen reuniéndose en los bancos próximos al local.

 

nueva titularidad

El Ayuntamiento también ha intentado transmitir tranquilidad a los vecinos y comerciantes respecto a la pensión del King, que está situada en el portal contiguo al bar. En este punto se está trabajando, para que el inmueble cumpla con todos los requisitos para poder seguir abierto.

Tanto la vecindad como las autoridades municipales confían en que el futuro King siga el modelo de otro establecimiento de la zona que antaño había sido foco de conflictos. Se trata del Balsa, otro de los locales que recibió la orden de cierre en octubre del año pasado, en este caso, por incumplir la ordenanza de ruidos y por una serie de irregularidades relacionadas con su licencia de cafetería.

Sin embargo, desde hace un tiempo, el local de la ronda de Outeiro cambió de titularidad y se convirtió en una tranquila cafetería donde ofrecen pinchos.

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