Las primeras obras de la última fase de punta Langosteira comenzarán la semana que viene

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Desde que la Autoridad Portuaria solucionó los problemas financieros del Puerto Exterior parece que los plazos reales cumplen las previsiones marcadas inicialmente. Estaba previsto que la última fase del proyecto se iniciase en abril y así será. Según confirman desde el Puerto, la próxima semana se retomará de nuevo el movimiento en punta Langosteira al comenzar los primeros trabajados adjudicados hace un mes. Los mismos consisten en la habilitación de las explanadas y la ejecución de los viales interiores, lo que costará 3,69 millones de euros.

La empresa Isolux Corsán se encargará en cinco meses y por 2,13 millones –frente a los 3,47 del importe de licitación– de conectar el muelle con los accesos exteriores de la dársena exterior, es decir, la carretera de servicio que conecta con el polígono de Sabón y con la autovía que servirá de enlace con la autopista de Carballo, aún en construcción y que parece que seguirá así hasta 2014, según los Presupuestos Generales del Estado.

Hasta diez petroleros podrán atracar al mismo tiempo, algunos de ellos de 200.000 toneladas de peso

Del asfaltado de las explanadas portuarias se encargará la constructora coruñesa López Cao. Tendrá que adecuar para la actividad portuaria 40.000 metros cuadrados adosados al muelle, ya que hasta ahora solo está finalizada la línea de atraque. El coste de estos trabajos asciende a 1,53 millones –frente a los 2,53 previstos inicialmente – y el plazo de ejecución es de cuatro meses.

Por tanto, ambas actuaciones debería estar finalizadas en agosto o septiembre, todo ello con el objetivo de que en el segundo semestre del año los primeros buques mercantes atraquen en Langosteira.

 

Dimensiones > Aunque todavía falta mucho por hacer para que el muelle sea operativo, la obra más complicada, porque pasa por robarle terreno al mar, ya está concluida desde principios de año y está previsto que mañana mismo sea recepcionada oficialmente, después de que los técnicos del Ministerio de Fomento hayan revisado las infraestructuras.

Ahora mismo existen 140 hectáreas de superficie portuaria que en su máxima expansión podrían llegar a ser 250. El dique principal mide 3.380 metros lo que supone una capacidad para hasta diez petroleros, según como se dispongan los atraques. Y es que incluso una cara del martillo –la estructura final que cierra el espigón en perpendicular para proteger el interior de la dársena– podrá ser utilizado como zona de amarre.

Pero lo importante no solo es el número de barcos que entrarán al mismo tiempo en Langosteira, sino sus dimensiones. Los calados de 22 y 24 metros, según la zona, permitirán la entrada de mercantes de hasta 200.000 toneladas de peso. Este hecho se traduce en mayores beneficios para las empresas, ya que permite operar con economías de escala.

El servicio que dará la nueva dársena será muy superior al de las actuales instalaciones portuarias en el interior de la ciudad. Incluyendo el muelle de Oza, A Coruña dispone de un millón de metros cuadrados y en Langosteira se llegará a 1,5.

Las primeras obras de la última fase de punta Langosteira comenzarán la semana que viene