La ola de frío acerca la nieve a menos de cuarenta kilómetros de los coruñeses

las vías de la comarca amanecieron teñidas de blanco pedro puig
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En A Coruña, el aire salino y la baja altitud mantuvieron a raya a la nieve, pero en los municipios del área metropolitana más alejados de la costa no pudieron librarse ayer del manto blanco, ese que tan bonito es de contemplar y tan trabajoso de quitar. El portavoz de la Agencia de Meteorología (Aemet), Francisco Infante, se lo tomaba con una tibieza a la que era ajeno el termómetro: “Algo ha caído, pero no es significativo. Apenas uno o dos centímetros de nieve”. Es solo el equivalente a 20 litros por metro cuadrado pero el propio Infante matizó que “lo significativo no es que haya nevado, sino que lo haya hecho en cotas tan bajas”.

Algunas zonas acumularon un manto blanco de
dos centímetros que obligó a sacar la pala

Aunque no cuajó la nieve en A Zapateira, como otros años, en zonas como Curtis, que se encuentran a una altura solo un poco mayor sobre el nivel de mar, los vecinos tenían que despejar las entradas de sus casas a paladas. A cuarenta kilómetros de A Coruña, las máquinas quitanieves trabajaban para mantener la nieve alejadas de las carreteras provinciales. Nada que ver con la situación que se vivió en otras provincias. En Lugo, por ejemplo, fue necesario emplear casi sesenta vehículos para mantener la red viaria en condiciones, y desde la Dirección General de Tráfico (DGT), aseguran que no hubo incidentes dignos de mención durante el día: “De madrugada, en cambio, hubo problemas por granizo a las cuatro y otra vez a la seis en el kilómetros 12 de la AP-9”.

 

cortado para camiones

De hecho, en algún momento fue necesario cortar la autopista el paso para los camiones y esparcir sal por el asfalto. “Últimamente casi todas las noches hemos tenido que echar sal en la autopista, para evitar que se congele”, añadieron estas mismas fuentes. Es una precaución que posiblemente se mantenga. En A Coruña el termómetro no ha bajado de los seis grados ayer, aunque desde Aemet reconocen que el viento constante ha influido mucho en la sensación subjetiva de frío: “Pero hay que recordar que enero y diciembre fueron más cálidos que la media”.

 

La ola de frío acerca la nieve a menos de cuarenta kilómetros de los coruñeses