El Supremo deniega la libertad a los presos por el procés y los desvincula de la situación de los huidos

Un grupo de activistas reclama la liberación de los presos | aec
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La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que enjuiciará el procés denegó la libertad solicitada por el expresidente catalán Oriol Junqueras y otros ocho procesados en esta causa que se encuentran en prisión provisional, al no detectar modificación alguna de los motivos por los que el magistrado instructor, Pablo Llarena, acordó cárcel para ellos.
De esta forma, los magistrados de la Sala II deciden mantener en prisión al presidente de Ómnium Cultural, Jordi Cuixart; el expresidente de ANC Jordi Sánchez; la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y los exconsejeros Jordi Turull, Josep Rull, Oriol Junqueras, Raul Romeva, Joaquín Forn, Dolors Bassa por su implicación en estos hechos al tiempo que rechaza sustituir esta medida por otras alternativas menos gravosas.
En su escrito, el tribunal explica que como órgano de enjuiciamiento no tuvo contacto con las diligencias practicadas durante la instrucción de esta causa ni intervinó en la resolución de los recursos presentados por las partes cuya competencia recayó en la Sala de Recursos y, por tanto, la decisión de dejarles en libertad provisional exigiría constatar un cambio en los presupuestos que legitiman esa medida.
En lo que respecta a la comparativa que hacen algunos de los procesados con la situación del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont –al que el Tribunal Superior de Schleswig-Holstein denegó su entrega por rebelión–, los magistrados recalcan que se trató de una respuesta a la petición de cooperación internacional del juez Llarena y que no tiene ninguna incidencia en el desenlace de esta causa. De hecho, matizan que permanece intacta la capacidad jurisdiccional de la Sala para decidir el “qué” y el “quién” de los hechos, siempre en función de las pruebas que deberán desplegarse en el plenario.

Cambio de contexto
La Sala contesta de esta manera a la argumentación planteada, entre otros procesados, por Carme Forcadell, cuya defensa pidió su libertad alegando que si los jueces alemanes descartaban la rebelión en el caso del expresidente del Govern, en mayor medida debería aplicarse en su caso en tanto que al no ser miembro de dicho equipo de gobierno no pudo participar en las decisiones adoptadas por la Generalitat en tanto que no tenía “dominio del acto”.
“El discurso de la señora Forcadell parece convertir al tribunal provincial alemán en un extravagante órgano supranacional con capacidad para revocar las decisiones adoptadas por el juez español. Todo intento de dibujar una línea jerárquica que someta las resoluciones de esta Sala al criterio de los jueces provinciales alemanes, resulta manifiestamente improcedente y está condenado al fracaso”, reza el auto de los cinco magistrados.
El expresidente catalán y líder de JxCat, Carles Puigdemont, criticó la decisión del Supremo y denunció que “confunden la justicia con la venganza y el escarmiento”.
“Primero confundieron la política con la justicia, y ahora confunden la justicia con la venganza y el escarmiento. Europa dijo claramente que no hay rebelión ni sedición”, reaccionó a través 
de Twitter.
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, consideró ayer que la causa contra los presos independentistas es “una farsa” y denunció “una vez más esta indecencia y vergüenza que Cataluña está sufriendo en un momento de extrema gravedad política”. El president reiteró que los tribunales “retienen de nuevo a compañeros y amigos, honestos políticos y honorables demócratas”. l

El Supremo deniega la libertad a los presos por el procés y los desvincula de la situación de los huidos