El Plan Especial de Penamoa beneficia a traficantes que ya poseen viviendas

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  abel peña >A coruña

  Uno o más de los cinco integrantes del grupo criminal que era el principal abastecedor de cocaína de Penamoa según la Policía Nacional, podrían haberse beneficiado de una vivienda subvencionada por el Ayuntamiento, indican fuentes bien informadas. La red, compuesta por cinco personas, fue detenida en marzo en lo que se conoció como Operación Capetón y las investigaciones del 091 apuntan no sólo a que seguían traficando desde sus nuevos domicilios, sino que también tenían en su propiedad “varios inmuebles en A Coruña, otros en Ferrol, y una casa rústica en Begonte, Lugo”. Es más, la droga tenía como destino, además de Penamoa, “otras zonas donde han sido ubicados los antiguos chabolistas”, según la Jefatura Superior. Estos datos plantean la pregunta de qué necesidad tenían de subsidios públicos para la vivienda estas personas: una mujer con su pareja, su sobrino y su hija, todos de etnia gitana, al que hay que añadir un marroquí.
Sobre esta cuestión, la concejala de Servicios Sociales, Silvia Longueira, prefirió ser cauta: “No conozco los datos, así que no sé si es verdad, pero aunque lo fuera, no podría decirlo, porque se trata de datos protegidos”. De todos modos, la edil, que dirigió el Plan Especial de Penamoa, que se encargaba del proceso de realojo de los chabolistas, aseguró que “se comprobaba la situación económica de las familias, pero que hay formas de engañar a los técnicos”.
En este punto incidió el representante territorial de la Fundación de Secretariado Gitano, organización que forma parte de la comisión permanente de integración de Penamoa. Santiago González tampoco quiso corroborar si, en efecto, los arrestados durante la Operación Capetón se habían beneficiado de las ayudas públicas a pesar de tener varias viviendas, pero reconoció que no le sorprendía: “Nós estamos bastante satisfeitos de como foi o realoxo a grandes trazos, pero andando o tempo é de supoñer que irán saíndo á luz mais casos como éste, porque o realoxo foi dunha complexidade técnica importante”.

Oportunidad > Lo que defiende González es que “os servicios sociais traballan cuns datos, e a Policía Nacional con outros, e é bo que así sexa, porque a maioría dos chabolistas de Penamoa estiveron  no cárcere ou foron detidos. Do que se trata e de darlles unha segunda oportunidade”.
El representante de la fundación dejó claro que eso no significa que las fuerzas del orden deban dejar de perseguirles. Al revés:  “Se son culpables, a Operación Capetón foi un traballo ben feito; polo que hai que felicitar á Policía Nacional”. Mientras que las numerosas propiedades de los miembros de la red, sobre todo de la mujer que era su cabecilla, escaparon a la comprobación de los servicios sociales, para los agentes del 091 fueron una de las claves de la investigación: el gran número de propiedades inmobiliarias de los sospechosos fue lo que más llamó la atención de los investigadores, que descubrieron varias casas en A Coruña y Ferrol. Sobre todo, porque no constaba que tuviera ningún empleo o forma legal de conseguir todas esos inmuebles. Irónicamente, el no tener empleo le valió a ella o a otros de la red la ayuda municipal.

Trapicheos > La Operación Capetón también sirvió para poner de relieve de forma oficial lo que ya era un secreto a voces en el poblado y que había denunciado en su día las asociaciones vecinales: muchos de los que ya lo habían abandonado subían a él cada día para seguir traficando, de manera que la red no sólo surtía de cocaína y heroína a los chabolistas que aún continúan allí, sino también a los antiguos moradores ya realojados.
González está convencido de que mucha de la gente que ha sido realojada está luchando por integrarse en el mercado laboral. “Supone un problema importante estar detenido, pasar largas temporadas en la cárcel, o tener un pariente allí”, razona. Eso no quiere decir que alguno no pueda recaer a la vida más fácil del crimen que, en contra de lo que se suele decir, sí paga: La Policía Nacional encontró durante la Operación Capetón una nave industrial de Meicende en la que  guardaban 31 vehículos, 19 de ellos nuevos, y   68.000 euros en cocaína.


 

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