UGT aumentará la seguridad en su sede para prevenir que se repitan los ataques

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abel peña > a coruña

  El consejo comarcal de UGT ha decidido tomar medidas para que incidentes como el de la semana pasada, en el que más de quince personas irrumpieron en su sede de la calle de Fernández Latorre para llenar de basura el piso tercero y arrojar amoníaco a la cara del secretario general  de la Federación de Servicios Públicos (FSP), Luis Baneira. Ayer, el secretario de organización de FSP, Yago de Ron explicaba que este incidente les ha decidido a aumentar la seguridad del edificio. “Aquí ahora puede entrar cualquiera, y no es sólo por la gente que trabaja aquí, sino también por la gente que acude todos los días para hacer consultas y cuya seguridad también nos preocupa”.
Por el momento, se ha descartado contratar personal, como un guardia jurado, y en vez de ello el sindicato ha pedido un presupuesto para poder instalar cámaras y alarmas.
“Es complicado, porque este edificio tiene una forma extraña, así que habrá que ver cómo lo hacemos”, explicó De Ron. A pesar de todo, consideran que la medida es necesaria sobre todo teniendo en cuenta que el del jueves no es el único ataque que han sufrido en lo que va de año: en la madrugada del nueve de febrero, unos desconocidos arrojaron una  bomba de salfumán contra la puerta principal del edificio.
Aquel suceso solo provocó leves daños materiales, pero unido al de la semana pasada ha servido para que los responsables del sindicato se den cuenta de lo vulnerables que son. José Carrillo, su secretario comarcal, había mostrado, junto con su condena por esta clase de conductas, impropias de una democracia, su temor a que se repetirían de nuevo, teniendo en cuenta que la crisis está causando un contexto de conflictividad social.  

Instigar odio > En cuanto a la autoría del ataque del jueves, el consejo comarcal de UGT acusó al comité de empresa de la concesionaria del servicio de recogida de basuras de Cespa de instigar el odio de la plantilla contra el sindicato propagando falsos rumores.
Según explicó De Ron, en la asamblea que había tenido lugar el día antes del ataque, el miércoles, se les había dicho a los trabajadores que UGT pretendía impugnar el convenio que se había firmado el pasado mes de enero, cuando realmente sólo quería eliminar una cláusula que consideran ilegal, porque da prioridad en la contratación a los familiares de los empleados.

Acusación > Lo que opina De Ron fue que esa asamblea sirvió como detonante para los hechos que tuvieron lugar al día siguiente, cuando los supuestos empleados de Cespa irrumpieron en el edificio del sindicato.
El presidente del comité de empresa, Miguel Ángel Fuentes, ya negó que existiera ninguna relación entre el ataque y sus compañeros de trabajo, pero UGT se mantiene firme.
“No se me ocurre porque otras personas entrarían aquí diciendo que son de Cespa si no lo son”, apunta el secretario de organización del FSP. Además, cuentan con varios testigos visuales.
“Por el momento, sólo han prestado declaración tres, pero hay por lo menos diez personas que les vieron”, asegura De Ron.
La identificación no se limita a las caras (no todos iban encapuchados), si no también a otros elementos delatores como tatuajes.
Así las cosas, en un comunicado dado a conocer ayer, el consejo comarcal ha pedido a los trabajadores de Cespa que se planteen si quieren apoyar “a quienes promueven la violencia o el vandalismo” o si, por el contrario, “deben respetar la actividad sindical”.


 

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